¿Cómo se gestó “Peces”?: 25 años de la opera prima de Lucybell

28 Agosto 2020

En agosto de 1994, Claudio Valenzuela, Marcelo Muñoz, Gabriel Vigliensoni y Francisco González, se encerraban en un estudio por 2 semanas para grabar lo que sería uno de los discos debut más alabados en aquella época.

Patricio Gaete >
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En agosto de 1994, Claudio Valenzuela, Marcelo Muñoz, Gabriel Vigliensoni y Francisco Gonzalez, se encerraban en un estudio de grabación por 2 semanas para grabar lo que sería uno de los discos debut más alabados en aquella época. Un año después Lucybell lanzaría “Peces” y con esto comenzaría la carrera de una de las bandas más importantes en la historia del rock chileno.

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La producción musical de este álbum estuvo a cargo de Mario Breuer, reconocidísimo productor argentino que ya en esa época contaba con un respetable curriculum, al haber colaborado anteriormente con artistas de la talla de Sumo, Luis Alberto Spinetta, Soda Stereo, Fito Páez, Mercedes Sosa, entre muchos artistas más. La gran experiencia y seriedad del trasandino fueron factores decisivos para transformar la materia prima que provenía de una banda que hasta aquel entonces solo tenía 3 años de actividad, en literalmente oro puro, esto debido a que las ventas de esta placa en nuestro país, se reflejaron rápidamente en disco de oro y platino.

Siempre he pensado que la base rítmica (en este caso batería y bajo) es fundamental para medir de manera objetiva cuánto pesa una banda, independiente del gusto personal de cada uno de los oyentes. En este caso, pienso que el trabajo de González y Muñoz es más que sólido, pues no es para nada algo que pase desapercibido, ya que con la fuerza, los fills y la correctísima ejecución de la batería, además de las precisas y originales líneas de bajo, lo más probable es que todo pueda estar destinado a salir bien. Si a lo anterior le sumas 2 tipos más, uno que sabe perfectamente lo que está haciendo, como es Vigliensoni en los Teclados y la sensibilidad y creatividad musical, a cargo de Valenzuela en las letras, voz y guitarra, completas una sinergia que no es fácil de encontrar.

Personalmente me resulta bastante difícil escuchar de manera objetiva la calidad de las canciones que componen este álbum, puesto que no encuentro puntos bajos y siento que cada una de estas le va presentando algo nuevo al oyente a medida que avanza el disco.

Todo comienza con “Cuando respiro en tu boca”, la cual es una excelente carta de presentación que te resume el sonido de la banda de aquel entonces. “Lunas” es la que le sigue, la que está encargada de que tu mente no vaya a ningún lado y sigas escuchando. En caso que por algún motivo te desconcentres, el comienzo de “Ángeles siameses” te obliga a volver, esta canción muestra quizás el lado más agresivo de la banda.

Todo entra en calma cuando llegamos a “Vete”, la que para mí es la distinta del disco y donde se pueden apreciar de mejor manera los distintos arreglos musicales que los integrantes pueden ofrecer. “Rodar” (una de mis favoritas) es la encargada de cerrar el Lado A de esta placa, la considero prima hermana de “Ángeles Siameses” y lo que me enamoró de esta canción fue la fusión o perfecto diálogo que existe entre el bajo y la guitarra en muchos episodios del track.

“Eclipse” y “Que no me vengan con paraísos” muestran la otra cara del Lucybell de aquellos tiempos, una un poco más experimental y minimalista, totalmente necesaria para darle más textura al disco. “Sin alas” es una hermosa balada donde el protagonismo se lo lleva el piano de Vigliensoni, esta canción es una especie de respiro a un disco que venía de alguna manera casi corriendo.

“Desde acá” (otra de mis favoritas) es la penúltima canción del disco que vuelve a retomar el tempo acelerado del disco y muestra cómo una canción puede ser tanto poderosa como melancólica a la vez. El álbum original cierra con “Tú”, desgarradora y bellísima canción en la cual Muñoz se hace cargo de la guitarra, González del bajo, Vigliensoni del piano y Valenzuela solo de la voz, canción en la que además al final podemos escuchar una frase emitida por Breuer con la que todos estuvimos de acuerdo, “linda toma”.

Creo que no muchas obras musicales envejecen tan bien como esta, pues a pesar del tiempo transcurrido, pienso que esta placa todavía podría causar de alguna manera el efecto que provocó hace 25 años atrás, no solo por la sinergia mencionada anteriormente, sino también porque son muy pocos los artistas nacionales que en los años siguientes han presentado algo remotamente parecido al sonido o propuesta que Lucybell plasmó en “Peces”, lo que finalmente hace para mí que sea un disco que permanece en el tiempo.