¡Mar para Bolivia!

¡Mar para Bolivia!

11 Marzo 2006
Palabras de los chilenos al Presidente de Bolivia Evo Morales.
Sandra Herrera >
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Con más de 5 mil personas en el Court Central del Estadio Nacional se recibió al Presidente de Bolivia Evo Morales. Todo un espectáculo para quién por primera vez arriba hasta el país que durante mucho tiempo se ha negado a entregarle un poco de mar.
Las contradicciones de la vida. Distintas organizaciones sociales, políticas, culturales, y musicales esperaron al mandatario durante mucho tiempo y de paso gritaron lo que todo el pueblo boliviano ansía ¡Mar para Bolivia!
En este sentido, estamos observando que en Chile se quiere al amigo cuando es forastero. No obstante, las diferencias en que se recibe a los extranjeros que nos visitan son evidentes.
¿Quién recuerda cuando George Bush vino a Chile y cientos de compatriotas salieron a las calles a manifestar su repudio?. Será que los ciudadanos de este país estamos cuestionamos más a estos personajes que nos pintan las bondades de un mundo globalizado.
Considero que ya hace unos años nuestro pueblo se ha puesto más cauteloso y más crítico de estos íconos del poder que tratan de mover el mundo a su manera y que utilizan a la gente como marionetas. Las transnacionales ya no son objeto de nuestro deseo, sino que estamos privilegiando la producción nacional.
Toda esta lucha por lograr verdaderos lazos con nuestros países hermanos se evidenció este viernes en Santiago. Las redes de contacto se manejaron al máximo y la idea de mostrar lo que se piensa de Bolivia se escuchó a gritos.
En esta ocasión, quién salió al encuentro de Evo Morales fue el ex candidato presidencial Tomás Hirsch, quien manifestó todo su apoyo a este nuevo presidenciable y además se sintió orgulloso de la lucha de acción revolucionaria que encabeza.
Con esta forma de recibir al hermano boliviano queda algo muy claro, que en Chile al menos nunca más veremos discriminaciones a nuestros cercanos.

Comentarios

Imagen de Julián Aurelio Márquez

Sinceramente, no concuerdo

Sinceramente, no concuerdo con la opinión vertida en este artículo. Primero 5 mil o un poco más de chilenos no son nada contra 15 millones. Por lo que haya ocurrido en el Estadio Nacional aquel viernes previo al cambio de mando de Lagos hacia nuestra nueva Presidenta no representa 0.1% de los chilenos.

La cuestión marítima no es un tema a discutir, y espero que el actual gobierno a quien apoyé con esfuerzo para su triunfo en las pasadas elecciones de enero de 2006 no piense siquiera en llegar a una salida para Bolivia. Las connotaciones históricas del conflicto no se pueden borrar de un día para otro.

Chile no sólo ganó durante una guerra (iniciada por Bolivia por lo demás), los actuales territorios de la segunda y primeras regiones, hacia 1881. Hasta el día de hoy no he visto a Alemania reclamar sus pérdidas de Alscacia y Lorena que quedaron para Francia después de 1945, o a Paraguay armando tanto alboroto por el Chaco (del cual recordemos Bolivia también se benefició). Por otro lado, olvidando el conflicto bélico, el caso se vuelve hasta legal. Se puede tomar el territorio ganado como comprado, pues Chile pagó una indemnización millonaria tanto a Perú como Bolivia, quienes cuando recibieron aquel dinero no cuestionaron la devolución de la salida al mar.

Una cosa es aceptar que son nuestros vecinos, pero otra muy distinta olvidar a nuestros muertos durante aquella guerra del pacífico, y olvidar los logros obtenidos por Chile en aquella ocasión. Podemos darla a nuestros hermanos bolivianos las mayores facilidades para su desarrollo, como el gobierno de Lagos propuso con tanta bondad, pero jamás podrán tener una bandera en algún puerto que hoy pertenezca a Chile, no, a menos que devuelvan el pago que Chile les hizo como indemnización de la guerra con todos los intereses que corresponden desde 1883 hasta la actualidad.

Espero lo mejor para la región andina y latinoamericana en general, pero para eso todos se deben mirar al futuro hacia desarrollo de las naciones, sin dejar de mirar el pasado histórico de las naciones como lo más valioso de cada una.