Una mirada a nuestra sociedad: Economía y Sentido Común
Muchas veces, cuando de temáticas económicas se trata, se tiende a teorizar todo siguiendo los postulados de Universidades Norteamericanas, olvidando en este ejercicio el sentido común que nos da respuestas verdaderas y no impregnadas con un cariz político .
Usted no es de Harvard, Yale ni
ninguna de las afamadas escuelas de economía que acompañan los nombres
de personajes que nos explican las razones de las desigualdades en la
existencia de los seres humanos y los esfuerzos que se realizar para
corregirlos. Estas desigualdades se pueden ver en quienes tienen
cuentas bancarias de un número seguido de diez ceros
versus
aquellos seres cuyo ingreso mensual es el sueldo mínimo: grandes
cantidades de dinero que por si solas representan una realidad
abstracta, pero si intentamos concretizarlas mediante un ejercicio serán
más representativas para nosotros,escriba la cifra contando todos los
ceros que la cantidad involucra y compárelo con la situación del ser
que durante todo un día buscó y rogó por un trabajito para comprar
algo que comer, no teniendo éxito apelando finalmente al delito. No se
está dramatizando ni falseando, ambos extremos son reales, si usted nos
dice: Prefieren robar o vender droga, en lugar de trabajar, también es
real. No porque exista esto vamos a desconocer aquello.
Si intentamos, con puro sentido
común, buscar las raíces primarias de esta catástrofe económica,
catástrofe mayor que todos los terremotos, huracanes y epidemias,
-estos llegan, dañan y se van-. La posesión tan exagerada de bienes y
dinero permanece y aumenta. Pero, antes de entrar en la búsqueda de las
raíces necesitamos fundamentar la exposición de lo que afirmaremos.
Iniciamos nuestra educación en
escuelas públicas de cargo municipal, en escuelas particulares
subvencionadas y los menos, en liceos o institutos pagados. El modesto
inicio de la enseñanza no priva a nadie del sentido común que se trae
desde la cuna y usándolo le pedimos que analice y ponga en cuestión lo
que exponemos:
Los grandes capitales, con el
incondicional pregón de la ciencia económica “Defender los derechos
del consumidor” y su engañoso recurso de abaratar los precios tienen
importante parte de la culpa en la grave distorsión económica a que
estamos sometidos. Ya sé, usted piensa, habla de sentido común y
parece desear que las cosas sean más caras. Le solicito paciencia y
atención. Los poseedores de grandes sumas de dinero por ese solo hecho
son poderosos y para aumentar su poder se asocian en grupos. Estos
grupos se aúnan para usar sistemas que nos mantengan gastando y
gastando, le ofrecen y le muestran por la prensa, hay periódicos de
entrega gratuita financiados por la incitación a comprar, y revistas,
volantes, dípticos, trípticos, varias veces cada día nos llaman por el
teléfono de red y por el celular, la radio no lo hace nadita de mal y
la televisión es insufrible.
La exhibición en sus gigantescos centros
comerciales está estudiada por expertos que muestran en cercanía
productos que interesen a diversas edades y sexos, para la persona,
para el hogar, la escolaridad y la recreación. Entre tantas cosas
exhibidas aquello tan bonito, no está nada de caro y lo puede llevar
aunque no tenga un cobre en los bolsillos, puede comprometer lo que
ganará después. Si las deudas relacionadas con las tarjetas comerciales
superan el 30% de los ingresos totales mensuales hay que entrar a
preocuparse, ya que con eso simplemente vas a estar sobreviviendo mes a
a mes y no podrás tener una vida tranquila.
La amistosa asociación de los
grupos económicos termina aquí, en la incitación, en convertirlo en un
feligrés consumidor y comienza la feroz disputa por captar, mantener y
retener al comprador. Para eso cada uno se esfuerza por vender sus
productos a menor precio que los otros y, eso, nos gusta. No nos
detenemos a analizar cuál es su único recurso: Reducir los costos de
producción y comercialización; para ello se aumenta la mecanización, se
reduce personal y a éste se le paga tan poco como sea posible.
Esta lucha, repetimos, feroz,
se establece en sistemas llamados liquidaciones, venta de bodega,
remate, cinco días de, semana de, venta dos por uno y alguno que
olvidamos. Luego se agrega sorteos gratuitos: Si nos deja comprometido
el dinero que ganará en los próximos meses podría ser el afortunado
ganador de… No podría sino que es seguro que muchos regresan a casa
llevando un cachureo recién salido de fábrica que tirarán sobre o
dentro de un mueble de donde no saldrá Luego reciben la triste
información, el ganador fue otro. La farmacia Salco- Brand le está
entregando a sus clientas una tarjeta comercial pre- aprobadas por un
monto de $60.000 para que entren ellas a este mundo de consumo.
¿Cuál es realmente el motivo
que empuja a estos seres humanos? Le pedimos a usted que escribiera
una cifra seguida por diez ceros, ellos compiten por el cero número
once. Como después será por más ceros y esto provoca en el otro extremo
la privación a millones de seres humanos de su derecho primario:
INSERTARSE EN LA SOCIEDAD APORTANDO SU TRABAJO PARA ADQUIRIR SU DERECHO
A SER CONSUMIDOR.
No se confunda, la presente
exposición no es un llamado a coger las armas y matar a los muy
adinerados. En la corrección debe estar presente usted con su actitud
verbal, escrita y de acción efectiva de rechazo a vivir para ganar y
correr a las grandes tiendas a entregar lo ganado.Se trata de tener una
actitud tranquila frente a las ofertas y ante cada compra preguntarle a
su yo interior si realmente le será útil dicha adquisición. Si usted lo
hace, nuestros gobernantes y legisladores tendrán que poner lo suyo
para impedir el incremento de ceros.
Los
poseedores de las increíbles cantidades de dinero, seres humanos cuyas
acciones económicas dañan, necesariamente deben participar en la
corrección, ver con sentido común, como la acumulación de ceros en sus
contabilidades no es razonable.
Esos ceros retirados de sus cuentas
serían muy útiles destinados a producir trabajo a través de soluciones
en salud y educación, logrando así un desarrollo sustentable, donde
todos tengan acceso a los beneficios del progreso de la modernidad. No
se trata de implementar una sociedad igualitaria, sino que tenga una
repartición más justa de los recursos económicos. Seremos de ésta manera
mejores personas.
Colaboración: Luis Felipe Caneo.
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