Autopsia a Salvador Allende puede desenmascarar otros hechos
Deceso del ex Presidente Eduardo Frei, de José Tohá y de Neruda también son objeto de investigación.
Certeza jurídica es lo que se persigue con la autopsia a realizar al ex Presidente Salvador Allende, muerto en La Moneda el 11 de Septiembre de 1973, cuando tropas golpistas ocuparon violentamente, tras horas de heroica resistencia por parte del Mandatario y un grupo de leales, el símbolo republicano que ya ardía en llamas. Y también certeza histórica, pues hsta hoy, la familia del ex Jefe de Estado ha insistido en la tesis del suicidio. Expertos nacionales y extranjeros participarán tanto de la exhumación del cuerpo del malogrado Presidente así como de la autopsia, para despejar cualquier duda, incluyendo la posibilidad de que Allende haya sido muerto o rematado por alguno de los militares que ingresaron a Palacio aquél martes de hace 37 años. Paralelamente con lo anterior, también se ventila por estos días la versión de que el Premio Nóbel Pablo Neruda haya sido asesinado; y José Tohá, ex ministro de la Unidad Popular; padre de Carolina, ex ministra de Bachelet, líder del PPD. Y Eduardo Frei padre, quien pudo ser envenenado en la clínica donde fue intervenido quirúrgicamente. En definitiva, la sangre habla, y relata parte de la historia de Chile que, por un motivo u otro, ha sido distorsionada, tergiversada, invisibilizada.
En el caso del doctor Allende, ya ha sido ampliamente difundido el Informe pericial analítico de informe de autopsia número 2449/73 del Instituto Médico Legal de Chile, elaborado por el doctor Luis Ravanal Zepeda, master en medicina legal, experto en medicina legal y forense, y que consta de 50 páginas, del 4 de septiembre de 2008. Tal informe se elaboró a petición de los abogados Roberto Celedón Fernández y Matías Coll del Río quienes refieren haber tomado conocimiento que el informe de autopsia del Presidente de la República don Salvador Allende Gossens habría sido realizado por el facultativo José Luís Vásquez Fernández, respecto del cual en diversas causas judiciales que conocen han advertido serios problemas de verosimilitud en sus hallazgos y conclusiones periciales, estimando ellos que en dichas causas se ha afectado gravemente el derecho a la justicia.
Según se describe en esos documentos, “los abogados señores Celedón y Coll al tomar conocimiento, recientemente, del hecho que el ginecólogo del Hospital Militar don José Luis Vásquez Fernández suscribe el referido informe de Autopsia, junto al doctor Tomás Tobar Pinochet, estimaron de interés público someter a un análisis objetivo el referido documento oficial a fin de refrendar la autenticidad de las conclusiones expresadas, y que han sido asumidas por la sociedad chilena, en cuanto a que la causa de muerte directa del Presidente de la República Dr. Salvador Allende Gossens habría sido provocada por un disparo de carácter suicida.
Es un hecho público y notorio, más allá de las intencionalidades que algunos podrían haber abrigado, que la hipótesis oficial de suicidio en nada ha empañado el prestigio moral del Presidente Allende. Sin embargo, no es menos cierto que una conclusión diversa a la oficial inevitablemente tendría consecuencias porque tanto la historia, como, eventualmente, la justicia, deben fundarse siempre sobre la verdad. La familia del destacado Presidente S.E. Eduardo Frei Montalva, en circunstancias diversas, también lucha por establecer la verdad sobre la efectiva causa de muerte de don Eduardo Frei, hecho que tendría hoy implicancias judiciales, pero también históricas”. En lo estrictamente técnico respecto de la autopsia practicada en septiembre de 1973, se señala también que “el examen de los restos fue practicado en el pabellón de cirugía del Departamento de Otorrinolaringología del referido Hospital, en cuya mesa central, reposando sobre una camilla de lona de campaña y cubierto con una gruesa manta, yacía el cadáver en posición decúbito dorsal. La autopsia del cadáver fue presenciada por un reducido grupo de personalidades debidamente autorizadas por el señor Fiscal, instructor de la causa.”
En ese contexto, algunas partes destacables, en honor a la verdad jurídica pero también a la histórica, ya que Salvador Allende fue objeto de una campaña sostenida de desprestigio a cargo, entre otros, del diario El Mercurio, canales de televisión y medios de comunicación nacionales, que insistían en que Allende era un bebedor excesivo, y que probablemente, el día del golpe, habría estado ebrio. El informe lo descarta tajantemente. “EXAMENES DE LABORATORIO Informe Nº 2784 Muestra de sangre. Resultado: Grupo sanguíneo: A Alcoholemia: 0,00 g. Por mil Informe Nº 2782”. Respecto de la causa de muerte, se afirma que “el disparo corresponde a los llamados "de corta distancia en medicina legal.
El hallazgo de carbón y productos nitrados en los tejidos interiores del orificio de entrada, como la mucosa de la lengua y en una esquirla ósea de la base del cráneo; justifica la apreciación de que el disparo ha podido ser hecho con el cañón del arma directamente apoyado sobre los tegumentos. El disparo ha podido ser hecho por la propia persona”. Firman los doctores José L. Vásquez F. y doctor Tomás Tobar Pinochet, ya fallecido, y erróneamente a lo comentado en esferas periodísticas, éste último no tenía relación consanguínea alguna con el dictador Augusto Pinochet, sólo un alcance de apellidos, según aclaró a un diario una sobrina nieta del extinto galeno. Entre las muchas observaciones realizadas por el médico cirujano Master en Medicina Legal Experto en Medicina Legal y Forense, se incluyen las siguientes:
OBSERVACIONES PRELIMINARES
“Previo al análisis del Informe, debo dejar constancia de omisiones técnicas relevantes del Informe de autopsia que he analizado. De la lectura del Informe transcrito, llama especialmente la atención, en primer término, que el cadáver periciado no fue fotografiado, lo que constituye una grave omisión técnica por parte de los peritos responsables del procedimiento autópsico. La omisión de efectuar un registro fotográfico del cadáver, constituye además un hecho antirreglamentario 1, que adquiere especial relevancia en el presente caso, a la luz de la evidente trascendencia histórica de esta autopsia en particular, toda vez que la pericia involucraba al Presidente de la República entonces en ejercicio. Desde un punto de vista técnico, la omisión fotográfica impide la confirmación diagnóstica de los hallazgos macroscópicos de las lesiones que se describen en el citado informe.
Pero, en el presente caso, dado que el Informe de Autopsia omite, además, la descripción de varios segmentos corporales, como cuello, abdomen, genitales y extremidades, la falta de un registro fotográfico de esas zonas corporales, hace imposible verificar la existencia o ausencia de lesiones en esos segmentos. Un segundo elemento a considerar es que la autopsia del Presidente Allende se haya realizado en el pabellón de cirugía del Departamento de Otorrinolaringología de un recinto hospitalario castrense, lo que resulta improcedente de acuerdo a las disposiciones legales y reglamentarias vigentes a la época, que disponen que las autopsias deben realizarse en las sedes del Instituto Médico Legal 2 .
Al respecto, asimismo es dable observar que el uso de esta sede, que depende administrativamente del Ejército de Chile, evidentemente no podía garantizar a los peritos intervinientes la debida independencia y autonomía en el cumplimiento de su misión, más aún cuando de acuerdo al Informe la autopsia “fue presenciada por un reducido grupo de personalidades debidamente autorizadas por el señor Fiscal, instructor de la causa”, los que no se identifican.
Ello es más relevante aún si se considera que al momento de practicarse la autopsia todavía no podía descartarse ninguna hipótesis respecto de la naturaleza de la muerte, entre ellas que la muerte violenta hubiere sido causada por terceros, posiblemente por la acción de integrantes de alguna de las ramas castrenses que participaron del ataque armado al Palacio de La Moneda. La decisión de realizar la autopsia fuera del Instituto Médico Legal, no encuentra justificación desde una perspectiva técnica, por cuanto, dicho servicio público, a diferencia del Departamento de Otorrinolaringología del Hospital Militar, contaba con la infraestructura y el equipamiento instrumental básico para una correcta y adecuada exploración médico forense de cadáveres, lo que incluye, mesas de autopsia, instrumental quirúrgico autópsico, y otras dependencias especializadas como laboratorios bioquímicos, de fotografía forense, de radiología, e identificación, entre otros”. Sigue leyendo esta nota en Cavilaciones y otras yerbas



Habiendo sido testigos del
Habiendo sido testigos del suicidio colaboradores del propio Allende e independientemente de las fallas "procedimentales" en la realización de la autopsia, dadas en un contexto que ¡OBVIAMENTE! no era normal, me parece si lo que se busca es "tirar sobre la mesa" teorías conspirativas, también tendría que investigarse la -a mi parecer mal intencionada- versión que circuló en días porsteriores al 11 - 09 - 1973, sobre el que Allende habría sido asesinado por algún "agente" cubano infiltrado en el GAP o en su entorno más cercano, para presentarlo como mártir y evitar pudiera decidir entregarse.