Plástico: De contaminar nuestro mar a formar parte de sombreros ‘ecológicos’

Plástico: De contaminar nuestro mar a formar parte de sombreros ‘ecológicos’

27 Abril 2020

Una 'startup' está reciclando toneladas de redes de pesca descartadas en todo Chile. ¿Es este un modelo para abordar el problema global de los residuos plásticos?

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En Tumbes, un pueblo en el sur de Chile, las redes de pesca de plástico desechadas están abarrotadas entre los autos estacionados y los puestos del mercado; evidencia de un problema global de desechos que la ciudad está trabajando para resolver.

Hasta hace poco, la mayoría de las redes de pesca desechadas en este poblado costero eran arrojadas directamente al mar, lo que contribuyó a la crisis masiva de contaminación plástica que está asfixiando los océanos del planeta.

"Si tienes una red rota, la arrojas en cualquier lugar que puedas", dice Ramón Maldonado, un pescador en Tumbes.

Pero una startup llamada ‘Bureo’, fundada por tres surfistas norteamericanos, está colaborando con pescadores -como Maldonado- para mantener cientos de toneladas de redes desechadas fuera del océano cada año.

Las redes se clasifican, limpian y cortan en el almacén de 'Bureo' en Concepción, una ciudad ubicada a pocos kilómetros de Tumbes. Aquí se convierten en gránulos de poliéster y nylon 100% reciclados, llamados NetPlus, que se venden a las empresas como una alternativa sostenible a los plásticos de primer uso.

Hoy en día, NetPlus se utiliza en las alas de los sombreros de la marca 'Patagonia', las piezas de bicicleta 'Trek', las sillas de oficina 'Humanscale' e incluso en los juegos Jenga sostenibles.

‘Bureo’ se une a docenas de iniciativas que abordan una cuestión ambiental urgente: ¿cómo tratar la presencia del plástico en el océano? ¿Podemos enfrentar el problema sin reducir el uso de este elemento?

8 MILLONES DE TONELADAS

Si bien es difícil medir exactamente cuánto plástico se ha acumulado en los océanos del mundo, se estima que 8 millones de toneladas de nueva contaminación plástica ingresan a los océanos cada año.

La industria petrolera está invirtiendo en un gran aumento de la producción del material, que se espera que crezca 40% para 2030. Los estudios también han demostrado que la proliferación de “plástico de un solo uso” está acelerando el cambio climático, a través de las emisiones de gases de efecto invernadero en cada etapa de su ciclo de vida.

Si las tendencias actuales continúan, para 2050 podría haber más plástico en el océano que pescado (cuantificado en peso), según la Fundación Ellen MacArthur.

Northern Point, Girlfriend Collective y Rothy’s son empresas en ciernes que producen ropa completamente de plásticos oceánicos. Marcas más grandes como Nike, Adidas y Fjallraven también lanzaron prendas de plástico oceánico reciclado.

La industria del plástico impulsó durante mucho tiempo el reciclaje como la solución a la contaminación. En realidad, menos del 10% del plástico producido en los Estados Unidos cada año se recicla. Esto se debe, en parte, a que es difícil hacer que las iniciativas de reciclaje sean rentables; como ‘Bureo’ aprendió -de primera mano- cuando intentaron producir patinetas sostenibles en 2013.

"El plástico oceánico no es un tipo de plástico que pueda usarse para productos de alto valor, se mezcla y degrada y necesita ser separado", dice David Stover, quien fundó ‘Bureo’ junto a Ben Kneppers y Kevin Ahearn.

Los productos duraderos deben estar hechos de sustancias de calidad. Vadear a través de masas de basura oceánica y obtener material clave consume mucho tiempo y es económicamente agotador.

COMPAÑÍA

La compañía se reunió con científicos y comunidades costeras en Chile para examinar diferentes materiales. Descubrieron que, en lugar de plásticos más pequeños, como botellas y anillos de seis paquetes, las comunidades costeras estaban especialmente cargadas por las redes de pesca que se acumulaban en las playas.

Las redes representan el 10% de los plásticos del océano, según un informe de las Naciones Unidas. Pesados ​​y engorrosos, ahogan a los mamíferos terrestres y contaminan los fondos marinos y las playas; y los pescadores en Chile estaban desesperados por deshacerse de ellos.

"Era una carga y no tenían solución", dice Kneppers.

Kneppers pasó dos años viviendo en aldeas costeras chilenas, trabajando directamente con los pescadores para descubrir cómo recolectar y procesar las redes. ‘Bureo’ compensa a los pescadores artesanales por su colaboración, mientras que las embarcaciones industriales pueden obtener certificaciones ambientales al participar.

DESAFÍO

Sin embargo, frenar la producción mundial de plástico puede ser el desafío más grande, especialmente dado el probable aumento de los nuevos plásticos baratos como resultado de la caída de los precios del petróleo.

"Reemplazar los plásticos vírgenes en el mercado con materiales reciclados es importante para llegar a una economía circular", dice Luisa Santiago, quien dirige las operaciones latinoamericanas en la Fundación Ellen MacArthur. El objetivo final, enfatiza, debe provenir de soluciones que erradiquen la producción de desechos, en lugar de confiar en él. "No podemos reciclar para salir del problema".

Mientras tanto, ‘Bureo’ está haciendo mella en el problema de los desechos netos de Chile. La instalación de Concepción procesa 800 toneladas de redes anualmente, registrando 2 millones de libras de plástico crudo reciclado hasta la fecha. Alcanzaron rentabilidad en 2019.

El equipo ha escalado la producción, lanzando sitios en Perú y Argentina. También firmó un acuerdo con la Asociación Nacional de la Industria de la Pesca Comercial de Chile, y están en camino de reciclar el 100% de los desechos netos capturados en el país.

Todas las alas de sombrero de la marca ‘Patagonia’ ahora usan Netplus, que representa 60 toneladas de material reciclado. Matt Dwyer, quien dirige el equipo de innovación y desarrollo de materiales de ‘Patagonia’, dice que los sombreros son solo el comienzo.

"Tenemos que proporcionar cualquier incentivo económico que podamos para que estos materiales se reciclen en bienes duraderos de alta calidad, como una chaqueta que usará durante 25 o 30 años", explica. "Se trata de demostrar que se puede hacer".

 

* Esta historia apareció originalmente en The Guardian y se vuelve a publicar aquí como parte de la alianza entre Mi Voz y Covering Climate Now, una colaboración periodística global que fortalece la cobertura del cambio climático.

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