LEA: Humberto Díaz-Casanueva
Esta semana en nuestra sección LEA es el turno del poeta chileno Humberto Díaz-Casanueva.
Fue Gabriela Mistral quien dijo que Humberto Díaz-Casanueva venía a entregarle a la poesía chilena el tono trágico que le hacía falta. Tal vez, es por esto mismo que su poesía puede resultar un tanto oscura y hermética, pero no hay que dejarse desalentar – estimados lectores – que por no poner un poco de atención, nos podemos perder a un grande de la poesía chilena.
Para situar a este autor nos dirigimos a los años 20 donde la poesía en Chile crecía bajo las alas de Huidobro, Mistral y Neruda; es en 1926 cuando Díaz-Casanueva presenta su primer libro El Aventurero de Saba. Luego, vemos que publica hasta principio de los noventa, un año antes de su muerte el 92. Dentro de sus libros más destacados, encontramos el Réquiem, poema dedicado a su madre recién muerta.
Cayendo en las burdas, pero para muchos necesarias, clasificaciones colocaremos a este poeta dentro la poesía existencialista. A diferencia de otros exponentes chilenos, como Eduardo Anguita o Gonzalo Rojas, la poética de Díaz-Casanueva remite a un misticismo trágico. Es decir, se juega con el misterio y la religiosidad, pero no encuentra salida en la existencia, no hay nada después de ella, todo se acaba con la muerte. Esto da pie a una poesía bastante oscura, trágica, con una honda reflexión, y más que eso, contemplación de la vida misma.
Aquí les dejo un fragmento del poema Réquiem:
Y todo vuelve a la memoria nublado por el llanto,
todo vuelve y rueda al vacío
y un obscuro temor me queda como rastro
y vierto el llanto sobre los despojos,
el llanto del niño que lavará el desierto
Para acceder a material sobre este autor, en Memoria Chilena encontramos libros completos y artículos.
Para situar a este autor nos dirigimos a los años 20 donde la poesía en Chile crecía bajo las alas de Huidobro, Mistral y Neruda; es en 1926 cuando Díaz-Casanueva presenta su primer libro El Aventurero de Saba. Luego, vemos que publica hasta principio de los noventa, un año antes de su muerte el 92. Dentro de sus libros más destacados, encontramos el Réquiem, poema dedicado a su madre recién muerta.
Cayendo en las burdas, pero para muchos necesarias, clasificaciones colocaremos a este poeta dentro la poesía existencialista. A diferencia de otros exponentes chilenos, como Eduardo Anguita o Gonzalo Rojas, la poética de Díaz-Casanueva remite a un misticismo trágico. Es decir, se juega con el misterio y la religiosidad, pero no encuentra salida en la existencia, no hay nada después de ella, todo se acaba con la muerte. Esto da pie a una poesía bastante oscura, trágica, con una honda reflexión, y más que eso, contemplación de la vida misma.
Aquí les dejo un fragmento del poema Réquiem:
Y todo vuelve a la memoria nublado por el llanto,
todo vuelve y rueda al vacío
y un obscuro temor me queda como rastro
y vierto el llanto sobre los despojos,
el llanto del niño que lavará el desierto
Para acceder a material sobre este autor, en Memoria Chilena encontramos libros completos y artículos.
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