EXPERIMENTO: ¿Se puede hacer un cuento de una canción?
Atrévase, escuche, lea y evalúe.
Os saludo, aventureros que han tenido el valor y la bravura para indagar en los abismos de la creación. Así son las cajas de sorpresas: profundas e inimaginables. Los invito esta semana a oír una linda canción y luego a leer el cuento que se extrajo de ella. Ustedes serán los testigos de un experimento, y así mismo, patenten su testimonio antes de dejar el laboratorio. Menos labia y más laburo; los dejo con el tema Vampiro de Charly García (si presionas con el botón izquierdo y pones guardar como, puedes bajar el mp3).
Cuántas veces da vueltas ese personaje. Si gustan precisar datos para realizar una investigación minuciosa, pueden leer la letra de la canción aquí.
Ahora, al cuento.
Vampiro
Un sótano oscuro, una noche estrellada que avanzaba y la soledad del remordimiento. “Estoy perdiendo el color, muy de a poco se me ha ido palideciendo la piel. No logro conciliar más el sueño, me estoy durmiendo al amanecer. Es obvio que el insomnio me cansa y me da este color de piel, pero ¿por qué tengo insomnio? He acudido a varios médicos y ellos no han sabido qué hacer. Me han diagnosticado estrés, traumas de niñez, problemas alimenticios, líos en el corazón, la circulación, el riñón... en realidad ellos no saben lo que llevo dentro. Además, ahora estoy perdiendo el calor, me siento cada vez más helado de cuerpo y alma. Es como si me estuviera muriendo, y no sé por qué. Parezco un zombi: deambulo las noches enteras sin saber cómo dormir, me acuesto, me revuelco en mi cama hasta que el sol se insinúa y es cuando siento la fatiga adormecer esa intranquilidad que molesta en mi garganta. Eso sí, a veces me siento bien y ya no pienso en eso, porque sé (o espero saber) que no soy yo el que ronda por las noches loco por saciar esa sed.
“Teníamos una vida tan linda juntos, un futuro tan alumbrado juntos…pensar que lo eché a perder. Cuando todo comenzó, lo recuerdo, tú te pusiste más rara que yo porque creías que yo me comportaba raro. Entonces, yo respondía poniéndome raro también. Pero la rareza que a ti te importaba no era la de ese personaje amurrado en el que me introducía, sino que te molestaba lo que llevo, eso que lucha conmigo por salir y reemplazarme. No fue hace mucho…no entendía por qué me tratabas tan mal, te escapabas, ¿recuerdas?, te escapabas de mí, ¿por qué? A mi no me pudiste mentir, mi amor, sé que el miedo te llevó a querer matarme. Sé que muchas de las noches que dentro de mi cuerpo no estaba yo te asustabas, y te asustabas mucho. ¿No viste que si me matabas tal vez de entre las sombras yo renacería? No ibas a conseguir mucho. Ellos no mueren así. Hay que hacer cosas muy feas para asesinarlos. Por ejemplo: clavarles una estaca en el corazón. Yo te lo aseguraba, a mí no me pasaba nada, pero no quisiste escucharme. Aterrada hiciste caso omiso de mis excusas. Te dije que no pensaras en eso, que yo estaba bien, que solamente los espejos querían mi reflejo esconder. Si tan sólo me hubieras oído.
“Tú que roes mis entrañas, tú, sanguijuela insaciable que chupa de mi ser, debes salir de allí, debes dejarme solo, debes abandonarme, deber liberarme, tienes que hacerlo, ¡por favor, vampiro!, déjame dormir tranquilo. Quiero volver a vivir normalmente, quiero afeitarme, peinarme, quiero volver a disfrutar del día, quiero dejar de ser tenebroso, quiero quitarme esa sed corrosiva, esos impulsos violentos, quiero comer otra vez tallarines al pesto, ¡por favor, vampiro!, déjame dormir tranquilo. Será mejor que te vayas, gusano de ultratumba. Debes largarme, ¡misericordia! Aléjate de mis emociones, vampiro, porque ya no resisto más y si he de hacerlo nos mataré a ambos. Aléjate de mis tentaciones, maldito, este cuerpo es mío nada más, ni una molécula te corresponde.
“Ya, ya, ya. Ya está olvidado. No me pasa nada, estoy firmemente convencido de que no hay nada dentro de mí más que órganos y sangre…mmmmm: sangre. ¡No! Yo ya no pienso en eso, yo estoy bien, me siento así solamente porque los espejos pueden mi reflejo esconder. ¿Es culpa mía que todo lo que devuelva una imagen esté confabulando contra mí? ¡¿Lo es acaso?! Una gotera no ha dejado de hacer ruido en toda la noche. Al menos me indica que el tiempo transcurre, las aves afuera ya cantan, las oigo por esa ventanita; debo cuidarme, no me vaya a pillar la luz …¡No! ¿Por qué? No me debo preocupar de esas cosas, porque yo soy normal. A mí no me hacen nada los rayos del sol, bueno, como a cualquier otro el asunto del hoyo en la capa de ozono me provoca cáncer a la piel…pero no un murciélago, eso no soy... no quiero serlo. No obstante hasta ahora, mi amor, ahora cuando ya te sentencié, me doy cuenta de que algo soy que no puedo contrlar, algo que no es ese que rondaba por las noches loco por saciar tu pasión.
“¿Por qué será tan bello ese juguito? Si yo no debería pensar así. No debería hacérseme agua la boca con eso. Sale al exprimir uno de los frutos más tiernos que la naturaleza nos entregó. Es el jugo humano. ¡Aaaaah, no, no, no, vampiro!, déjame dormir tranquilo, no me incubes esas ideas extrañas. Ella yace ahí, frente a la ventanita, ella fuiste tú, mi amada, cuando aún yo era yo. A ti te quise amar, a ti te quise cuidar, contigo quise convivir, pero a ella la quiero morder, de ella quiero beber, alimentarme. ¡No, no deseo esas fascinaciones, vampiro!, déjame dormir tranquilo. Ya nunca duermo siquiera, estoy pensando en beber todo el tiempo. Sed, sed, sed, ya no siento otra sensación física. Desapareció el dolor, se fue el sueño, el hambre, el deseo, ya suficiente fue. Aléjate de mis ilusiones, vampiro, porque ya no existes más. Estoy seguro que puedo ganarte y alejarte de mis tentaciones, porque este cuerpo es mío nada más.
“Cuando lo hice fue horroroso. Clavarte mis colmillos, hundir mis marfiles en tu mantecoso cuello blanco como el queso crema o el queso de cabra, brillante como un fruto jugoso, sabroso como un chicle relleno sabor bistec. Luego cargarte fue…¿pero te cargué a ti? No, en realidad si el que te cargó no soy yo, lo que cargó tampoco eras tú. Sin embargo te miro y me entran ganas de llorar. De sentirme apocopado ante esta fuerza eterna que quiere brotar de mis entrañas, me siento arrodillado ante este poder infernal que pudre mi corazón y lo llena de sed. ¡De sed! Tu cuello es como un coco, bajo la carne cándida se contiene su agua, su licor. Y yo borracho de tu sangre fui y te cargué, te arrastré hasta aquí, te deposité frente a esa ventanita, en esta sucia habitación; ahora quiero tu sangre, mi amor, tu vida…¡No, pero qué estoy diciendo! Aquí estoy, hace horas, y no he bebido ni una gota…aún. Creo que esto está resuelto. Yo no puedo más contra esto que me empuja. No me he alimentado de ella, pero la condené, ¿quedará alguna duda de mi condición? Si las cosas están así…si te despertaras de tu muerte, diría que te alejes de mi. Nuestro amor, ya no pienso en eso, no me busques, ya no soy yo, no encontrarás más que mi mirada de fantasma que sólo puede decirte adiós.
“No puedo creerlo, no puede ser, en qué me he transformado. ¿Cuándo, en qué minuto? Desconozco el instante en que me dictaminé de esta manera. En todo caso yo no tengo la culpa, la tienes tú, chupa sangre, que no me das paz. Te siento en mi interior, como si gritaras desde mi estómago, seduciéndome a tu calor, ¡vampiro! Me lo gritas despacio, dicho a la oreja como un secreto entre yo y yo, ¡vampiro! Detente, no hagas eso, no me hagas eso. Ella esta ahí, sí lo sé, no, no me hagas hacerlo, no me hagas mirarla…ella esta ahí y…y…¡Sangra sin parar! Esto es hermoso, maldición, ¿a quién le miento? Ella ya está muerta, yo ya estoy muerto…¡pero hay que ver cómo sangra sin parar! Me encuentro maravillado. Yo te quería, pero ¡sangras sin parar!, sangras, sangra, sangra sin parar, ¡sangra!”, y se arrojó sobre su amada para beber directamente de su corazón. Cuando empinaba ya la bota llena de rojo corpóreo, estaba descontrolado, respiraba fuerte y carraspeado, se movía agresivamente y de su garganta salían ciertos gruñidos. Miró el órgano palpitante de su mujer entre sus manos y recordó todo aquello que alguna vez lo iluminó: “Ya no pienso en eso”, dijo y acabó de mascar el corazón lleno de sangre justo a la hora de ir a dormir, porque el sol que ya hacía su luz es capaz de pulverizar a los vampiros.
Cuántas veces da vueltas ese personaje. Si gustan precisar datos para realizar una investigación minuciosa, pueden leer la letra de la canción aquí.
Ahora, al cuento.
Vampiro
Un sótano oscuro, una noche estrellada que avanzaba y la soledad del remordimiento. “Estoy perdiendo el color, muy de a poco se me ha ido palideciendo la piel. No logro conciliar más el sueño, me estoy durmiendo al amanecer. Es obvio que el insomnio me cansa y me da este color de piel, pero ¿por qué tengo insomnio? He acudido a varios médicos y ellos no han sabido qué hacer. Me han diagnosticado estrés, traumas de niñez, problemas alimenticios, líos en el corazón, la circulación, el riñón... en realidad ellos no saben lo que llevo dentro. Además, ahora estoy perdiendo el calor, me siento cada vez más helado de cuerpo y alma. Es como si me estuviera muriendo, y no sé por qué. Parezco un zombi: deambulo las noches enteras sin saber cómo dormir, me acuesto, me revuelco en mi cama hasta que el sol se insinúa y es cuando siento la fatiga adormecer esa intranquilidad que molesta en mi garganta. Eso sí, a veces me siento bien y ya no pienso en eso, porque sé (o espero saber) que no soy yo el que ronda por las noches loco por saciar esa sed.
“Teníamos una vida tan linda juntos, un futuro tan alumbrado juntos…pensar que lo eché a perder. Cuando todo comenzó, lo recuerdo, tú te pusiste más rara que yo porque creías que yo me comportaba raro. Entonces, yo respondía poniéndome raro también. Pero la rareza que a ti te importaba no era la de ese personaje amurrado en el que me introducía, sino que te molestaba lo que llevo, eso que lucha conmigo por salir y reemplazarme. No fue hace mucho…no entendía por qué me tratabas tan mal, te escapabas, ¿recuerdas?, te escapabas de mí, ¿por qué? A mi no me pudiste mentir, mi amor, sé que el miedo te llevó a querer matarme. Sé que muchas de las noches que dentro de mi cuerpo no estaba yo te asustabas, y te asustabas mucho. ¿No viste que si me matabas tal vez de entre las sombras yo renacería? No ibas a conseguir mucho. Ellos no mueren así. Hay que hacer cosas muy feas para asesinarlos. Por ejemplo: clavarles una estaca en el corazón. Yo te lo aseguraba, a mí no me pasaba nada, pero no quisiste escucharme. Aterrada hiciste caso omiso de mis excusas. Te dije que no pensaras en eso, que yo estaba bien, que solamente los espejos querían mi reflejo esconder. Si tan sólo me hubieras oído.
“Tú que roes mis entrañas, tú, sanguijuela insaciable que chupa de mi ser, debes salir de allí, debes dejarme solo, debes abandonarme, deber liberarme, tienes que hacerlo, ¡por favor, vampiro!, déjame dormir tranquilo. Quiero volver a vivir normalmente, quiero afeitarme, peinarme, quiero volver a disfrutar del día, quiero dejar de ser tenebroso, quiero quitarme esa sed corrosiva, esos impulsos violentos, quiero comer otra vez tallarines al pesto, ¡por favor, vampiro!, déjame dormir tranquilo. Será mejor que te vayas, gusano de ultratumba. Debes largarme, ¡misericordia! Aléjate de mis emociones, vampiro, porque ya no resisto más y si he de hacerlo nos mataré a ambos. Aléjate de mis tentaciones, maldito, este cuerpo es mío nada más, ni una molécula te corresponde.
“Ya, ya, ya. Ya está olvidado. No me pasa nada, estoy firmemente convencido de que no hay nada dentro de mí más que órganos y sangre…mmmmm: sangre. ¡No! Yo ya no pienso en eso, yo estoy bien, me siento así solamente porque los espejos pueden mi reflejo esconder. ¿Es culpa mía que todo lo que devuelva una imagen esté confabulando contra mí? ¡¿Lo es acaso?! Una gotera no ha dejado de hacer ruido en toda la noche. Al menos me indica que el tiempo transcurre, las aves afuera ya cantan, las oigo por esa ventanita; debo cuidarme, no me vaya a pillar la luz …¡No! ¿Por qué? No me debo preocupar de esas cosas, porque yo soy normal. A mí no me hacen nada los rayos del sol, bueno, como a cualquier otro el asunto del hoyo en la capa de ozono me provoca cáncer a la piel…pero no un murciélago, eso no soy... no quiero serlo. No obstante hasta ahora, mi amor, ahora cuando ya te sentencié, me doy cuenta de que algo soy que no puedo contrlar, algo que no es ese que rondaba por las noches loco por saciar tu pasión.
“¿Por qué será tan bello ese juguito? Si yo no debería pensar así. No debería hacérseme agua la boca con eso. Sale al exprimir uno de los frutos más tiernos que la naturaleza nos entregó. Es el jugo humano. ¡Aaaaah, no, no, no, vampiro!, déjame dormir tranquilo, no me incubes esas ideas extrañas. Ella yace ahí, frente a la ventanita, ella fuiste tú, mi amada, cuando aún yo era yo. A ti te quise amar, a ti te quise cuidar, contigo quise convivir, pero a ella la quiero morder, de ella quiero beber, alimentarme. ¡No, no deseo esas fascinaciones, vampiro!, déjame dormir tranquilo. Ya nunca duermo siquiera, estoy pensando en beber todo el tiempo. Sed, sed, sed, ya no siento otra sensación física. Desapareció el dolor, se fue el sueño, el hambre, el deseo, ya suficiente fue. Aléjate de mis ilusiones, vampiro, porque ya no existes más. Estoy seguro que puedo ganarte y alejarte de mis tentaciones, porque este cuerpo es mío nada más.
“Cuando lo hice fue horroroso. Clavarte mis colmillos, hundir mis marfiles en tu mantecoso cuello blanco como el queso crema o el queso de cabra, brillante como un fruto jugoso, sabroso como un chicle relleno sabor bistec. Luego cargarte fue…¿pero te cargué a ti? No, en realidad si el que te cargó no soy yo, lo que cargó tampoco eras tú. Sin embargo te miro y me entran ganas de llorar. De sentirme apocopado ante esta fuerza eterna que quiere brotar de mis entrañas, me siento arrodillado ante este poder infernal que pudre mi corazón y lo llena de sed. ¡De sed! Tu cuello es como un coco, bajo la carne cándida se contiene su agua, su licor. Y yo borracho de tu sangre fui y te cargué, te arrastré hasta aquí, te deposité frente a esa ventanita, en esta sucia habitación; ahora quiero tu sangre, mi amor, tu vida…¡No, pero qué estoy diciendo! Aquí estoy, hace horas, y no he bebido ni una gota…aún. Creo que esto está resuelto. Yo no puedo más contra esto que me empuja. No me he alimentado de ella, pero la condené, ¿quedará alguna duda de mi condición? Si las cosas están así…si te despertaras de tu muerte, diría que te alejes de mi. Nuestro amor, ya no pienso en eso, no me busques, ya no soy yo, no encontrarás más que mi mirada de fantasma que sólo puede decirte adiós.
“No puedo creerlo, no puede ser, en qué me he transformado. ¿Cuándo, en qué minuto? Desconozco el instante en que me dictaminé de esta manera. En todo caso yo no tengo la culpa, la tienes tú, chupa sangre, que no me das paz. Te siento en mi interior, como si gritaras desde mi estómago, seduciéndome a tu calor, ¡vampiro! Me lo gritas despacio, dicho a la oreja como un secreto entre yo y yo, ¡vampiro! Detente, no hagas eso, no me hagas eso. Ella esta ahí, sí lo sé, no, no me hagas hacerlo, no me hagas mirarla…ella esta ahí y…y…¡Sangra sin parar! Esto es hermoso, maldición, ¿a quién le miento? Ella ya está muerta, yo ya estoy muerto…¡pero hay que ver cómo sangra sin parar! Me encuentro maravillado. Yo te quería, pero ¡sangras sin parar!, sangras, sangra, sangra sin parar, ¡sangra!”, y se arrojó sobre su amada para beber directamente de su corazón. Cuando empinaba ya la bota llena de rojo corpóreo, estaba descontrolado, respiraba fuerte y carraspeado, se movía agresivamente y de su garganta salían ciertos gruñidos. Miró el órgano palpitante de su mujer entre sus manos y recordó todo aquello que alguna vez lo iluminó: “Ya no pienso en eso”, dijo y acabó de mascar el corazón lleno de sangre justo a la hora de ir a dormir, porque el sol que ya hacía su luz es capaz de pulverizar a los vampiros.
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.



interesante experimento, me
interesante experimento, me gusta la evolucion que ha tenido la seccion de cultura.
saludos