Embaucados por el sentido común

Conocemos algunas historias, ¿serán ciertas? A veces sin saberlo las cambiamos. He aquí dos ejemplos clásicos.
Imagen de Simón Ergas
2,009 Lecturas
29 de Abril, 2007 07:04
Hemos sido víctimas de la voz popular. Hemos caído envueltos en una de sus mentiras irreparables, igual que el viejo del saco o el conejo de pascua. Ésas son cosas sin importancia se puede decir, malformaciones de la religión o de la educación. La metáfora del cuco, por ejemplo, ha sido asociada para todos, creo, con la noche, no deberíamos transitar por el reino del cuco; de ahí la noche se hace algo oculto y tenebroso. Pero todos alguna vez no pudimos dormir y ¿qué sucedió? Nada, ni un viejo nos raptó. La mejor parte vino al no contarle a nadie la perdida de un diente, el ratón nunca se lo llevò. Esa voz de todos nosotros que carga todas estas ideas que nos hacen pensar lo que pensamos y mirar el mundo como lo miramos, el saber general, nos ha embaucado desde chicos.
Creo que desde una pequeña edad he estado mirando dibujos animados (Bugs Bunny para no ir más lejos) con la idea que está representada en el cuento de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. El capítulo muestra al conejo de la suerte trenzándose en problemas con cierto doctor, huyendo de él por la casa, llega al laboratorio y bebe cierta poción; acto seguido se transforma en una bestia dos veces más grande y feroz. También se han encontrado historias basadas en otra novela de terror que se ha hecho de una fama tal permitiéndose entrar a nosotros como un mito de todos. Hablo de Frankenstein; monstruo verde inmenso de cabeza cuadrada y tornillos en el cuello, traído a la vida por un inventor inconsciente y la electricidad de un rayo. Éste horroroso ser ha sido pintado por la televisión como casi inofensivo, hasta lo han mostrado viviendo con una ciega en caricaturas romanticonas o actuando de súper héroe en algo tan burdo como El joven Frankestein, que trataba de un niño que controlaba al monstruo y hacían el bien. Lo que me aflige es que las historias reales de estos ya símbolos del espanto han quedado olvidadas para levantar sobre ellas cualquier otra cosa.
Respecto del primer caso, de El extraño caso Dr. Jekyll y Mr. Hyde, al menos se ha conservado cierto sentido del conflicto: la transformación del ser. La novela propone esto como un escape del personaje, el Dr. Jekyll, un hombre que debe vivir sumergido en sus convicciones morales, se transforma en este otro tipo que sería todo eso que el Dr. Jekyll esconde. Eso lo gráfica bien Bugs Bunny, el simpático conejo que se convierte en un monstruo peludo de tres metros. Pero aún así, la versión de Warner Brothers es una reinterpretación del cuento, en el cual el “malo”, Mr. Hyde, siendo incluso más pequeño, no es propiamente malo; es un personaje terrorífico, pero antes de serlo en si mismo, se describe el asco que causa en las otras personas, y sus acciones no son llevadas por el mal, sino que solamente actúa liberado de cualquier tranca ética que el diurno Dr. Jekyll poseía.
La novela de Mary Shelley, Frankenstein, da para más. Comenzando con el nombre del monstruo que en realidad no tiene nombre. La novela original ni siquiera trata de él, sino que habla del doctor Víctor Frankenstein y relata su vida acongojada luego de dar a luz a un monstruo. Primero no cuenta cómo lo hace, dice que no es seguro transmitir el secreto de la vida artificial para el futuro de la humanidad; luego, los nombres posibles del monstruo son “engendro demoníaco” o “ser de los infiernos”, nunca Frankestein, ése es el nombre del inventor; en tercer lugar, la criatura no siendo mala gratuitamente, jura venganza a la raza humana porque su creador no quiere darle una pareja, se siente abandonado y comienza a matar. Nunca vivió con una ciega,lo intentó y con un ciego, pero nunca lo logró porque todos le tenían miedo.
Ambas historias han trascendido a sus creadores y a sus orígenes, han sido cedidas al saber de todos, han sido adjudicadas como un signo para cualquier cultura y han sido manipuladas. Quizás cuántas otras cosas que conocemos se han transformado casi solas. ¿Alguien sabe acaso cuál de todos los Dráculas es el que vale? A estas alturas qué importa, Drácula es un vampiro de Rumania, al igual que Frankestein un gigante con tornillos en el cuello. ¡Qué no nos hagan niños otra vez!

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.

5 Comentarios

Imagen de jaime

Ciertamente las novelas han

Ciertamente las novelas han transcendido a sus creadores. Y lo han hecho porque representaron problemas centrales en la vida moderna.

El monstruo del Dr Frankenstein es acerca del miedo que incluso en aquellos dias algunos tenian que la "ciencia sin consciencia" podria crear algo que nos amenazaria a todos. En esos dias esa creatura no tenia nombre aun... en los nuestros, de bombas atomicas, armas bacteriologicas y tecnologia que nos inunda con venenos tenemos razones para pensar que la autora fue visionaria.

Y el famoso Sr Hyde presenta el argumento central del iluminismo acerca de la naturaleza humana. Nos dice que la razon solo nos da un barniz de conducta, pero debajo, hay un volcan de pasiones y deseos que, de ser liberadas, destruirian lo que somos. Es necesario entonces mantener esas pasiones bajo control estricto... pero como el Dr Freud mostro despues, es ese control mismo el que hace que esas pasiones nos amenazen.

Seria una buena idea leer de nuevo esas obras fundamentales de nuestra cultura cientifica y tecnologica (de ahi su presencia en todas partes). Y re-pensar lo que representan, porque realmente no son cuentos para chiquillos.

Imagen de jorge tamal

arriba el viejo del saco!

arriba el viejo del saco!

Imagen de Danilo Santos

Es interesante darse cuenta

Es interesante darse cuenta lo poco que sabemos de algunos personajes que son tan familiares para nosotros. Además, es interesante notar que personajes como estos se han arrancado 'realmente' de las manos de sus creadores.

Imagen de monica jofre

La deformación producida

La deformación producida por la usurpación de los personajes por realizadores de dudoso talento que los usan como producto probado, sin respeto por el autor.

Pero no me toquen al cuco

Imagen de Matías Cosio

¿En serio? ¿El monstruo

¿En serio? ¿El monstruo nunca se llamó así? Que depresión. O sea que la gente toma esas historias ya como si no fueran de un autor, como si fueran de todos. Lo que no es malo, pero tampoco saberlo. Gracias.

Agregar Comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd> <p> <br>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

Aqui podría estar su imagen. para registrarse, haga clic aquí.

CAPTCHA
Queremos saber si eres una persona y no un robot, por eso responde este siguiente ejercicio matemático
4 + 16 =
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.