Repartiendo libros

El lunes 23 se repartieron en las estaciones del Metro de Santiago, los libros con los mejores cuentos del concurso anual "Santiago en 100 palabras".
Imagen de Simón Ergas
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29 de Abril, 2007 07:04
Me levanté temprano en la mañana. Irónicamente, tomé el metro para llegar al trabajo. Miré las caras de la gente pensando en que luego iban a estar leyendo, pobrecitos. Sé más de su futuro que ellos mismos. Estación Plaza de Armas, descendí y salí a la boletería. Eran las diez de la mañana, me recibió una señora que nos indicó una pieza con miles de cajas con doscientos cuarenta libros cada una, me pasó una polera y un jockey que decían “Santiago en 100 palabras”. Nos indicó que distribuyéramos los ejemplares a la gente que estaba entrando al metro, justo donde los señores pasan su tarjeta y pagan. Como siempre, el que no paga, por muy gratis que sea el libro…
Éramos seis personas. Nos distribuimos en las distintas entradas a la estación en grupos de a dos. A mí me tocó un callado, simplemente no hablaba. Comenzó la tarea: gente pasaba, yo estiraba el brazo, ellos recibían. Al acabarse la caja volvía a la pieza por más ejemplares. Durante la mañana no pasó nada más que el típico tránsito del metro. Había gente que no sabía qué les estaba pasando, para matar el tiempo les respondía “un regalo”, “un libro de porno”, “literatura francesa”; luego de mostrarse sorprendidos y recibir el libro, con un “¡Ah!” a veces me agradecían. Ésos eran unos pocos, la mayoría de la gente sabía en qué andábamos y se nos acercaban a pedirnos copias.
A eso de la una y media, se instaló un podio cerca de la boletería de la estación. Se congregaron algunos periodistas, pero más que nada se aglomeraron los copuchentos. Muchos escolares y algunos viejitos que iban pasando, sin contar a las señoras que querían ver qué pasaba. Entre tanto alboroto, tomando el micrófono, la ministra de cultura intentaba llamar la atención, pero como es bajita no lo lograba. Finalmente agradeció el evento, que se volviera a hacer, bla bla bla… También habló el jefe de metrocultura. De pronto apareció Iván Guerrero de CQC, ahí todo se desbandó. La gente sin importarle nada empezó a gritar: “¡CQC, CQC!”; los que estaban adelante no podían seguir hablando así, entonces se acabó el evento, la ministra se fue y el periodista detrás de ella. Toda la gente los siguió, aún vitoreando el nombre del programa como si fuera más que un programa.
Luego me adelantaron dos mil pesos de mis doce de paga y pudimos ir a almorzar. Me gasté mil solamente, así que gané once y no diez como nos ofrecieron.
En fin, en la tarde teníamos que durar hasta las cuatro y media repartiendo libros. Pero la gente se mostraba bien interesada. Acudían a pedir su copia, algunos querían dos. Cada vez que iba a buscar más ejemplares, la supervisora me decía: "se nota que este es el certamen más convocado de Chile, que a la gente le importa y todos esos típicos datos de que sólo algo pasa en Santiago y es todo el país". Cerca de las cuatro el flujo aumentó, cada vez más gente entraba a la estación y, transantiago, el metro se llena.
La supervisora me dijo que no podía pasarle libros a los que ya habían entrado al andén, sólo a los que estaban por hacerlo. Debí negar muchos ejemplares a la gente, pero eran nuestras órdenes, el cargamento debía alcanzar hasta la hora presupuestada y se nos estaba acabando. Así duramos hasta el final, las cuatro y media, cuando la pieza que vi en la mañana atiborrada de cajas de libros ahora se veía llenas de papeles botados y la gente del metro, que la vi en la mañana aburrida, seguro irían ahora todos leyendo algo camino a sus casas.
No digamos ni gran calidad, ni gran literatura, siempre me he preguntado quién elegirá esos cuentos, pero bueno, a veces sorprende y todo sea por matar el tiempo en un medio repleto que es el metro.
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2 Comentarios

Imagen de Sebastián J. Echeverría

A mí me encanta el Santiago

A mí me encanta el Santiago en 100 palabras. Cuando iba, quejándome del Transantiago, y vi uno de los cuentos pegados en la muralla del Metro, me alegró el día.

Me gusta el formato, me gusta conocer lo que los santiaguinos ven en su ciudad, me gusta ver cómo las personas ponen sus vidas en un papelito y lo ponen a disposición de sus conciudadanos en esta tremenda forma de arte.

Imagen de Viviana Dultec

Este es un concurso muy util

Este es un concurso muy util para santiago. Es el único lugar donde veo a la gente realmente escribir. Me gusta mucho, no así los jurados. Me tinca que deben estar muy limitados, porque seguro deben premiar cuentos de todas las zonas y de todas las edades; ¿no sólo ganará el mejor?

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