Beso de Casillas a su novia: Romanticonería made in Disney

A propósito del incomodo episodio Casillas y su novia en la final del mundial. ¿Cómo enfrenta una periodista (novia de Casillas) el hecho? ¿Qué les pasa a los periodistas el ver a una colega en un rol tan fuera de lugar?
Imagen de Israel Toro
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14 de Julio, 2010 07:07
La final del Mundial de fútbol tuvo de todo. Para algún periodista cursi “emoción a flor de piel”. Para muchos, una final que enfrentaba a dos grandes potencia colonizadoras (conquista de américa v/s apartheid) en un coliseo donde era difícil formar parte.
Pero, hubo un hecho que para muchos fue casi más emocionante que la final del mundial –ustedes lo ven en la foto- el beso entre Iker Casillas y su novia la periodista Sara Carbonero. Incluso, no sólo los 47 millones de españoles que pudiesen a ver estado presenciando las trasmisiones de Telecinco vieron aquel hecho, sino que dicha imagen recorrió el mundo entero.
Ahora bien, mirando las funciones que ocupan estos personajes (casi sacados de una película de Disney), uno de ellos capitán del equipo campeón mundial de fútbol quien, en cuatro años más deberá entregar la copa de manos de la FIFA a los próximos triunfadores, y el otro personaje, una joven periodista de la Universidad Complutense de Madrid, subdirectora el área de deportes de la cadena de televisión Telecinco.
¿Cómo se dieron los hechos? En pocas palabras, un momento muy incómodo, donde él (futbolista) dice agradecerle a ella (periodista), en un reporteo acreditado por la FIFA dentro del estadio en que se jugaba la final del mundial, con un beso. Ahora, ¿qué pasa entre los protagonistas? Él se da cuenta del hecho, que no reviste mucha lógica, y abandona el enfoque de la cámara. Al mismo tiempo, comienzan a sonar unos aplausos (gente que había detrás de las cámara). Acto seguido, la protagonista al tomar conciencia de dicha situación, agacha la cabeza en señal de vergüenza e incomodidad, que en lenguaje de “Disneylandia” sería: soldado que arranca sirve para otra guerra.
Pero los hechos no concluyen allí, existe un tercer personaje que en un análisis de estratificación social provendría de la elite intelectual del país, o los llamados líderes de opinión, quienes representan al mundo periodístico. Al ocurrirse los hechos, el periodista de Telecinco con una voz hidalga dice “qué grande es este capitán”. A esas alturas, la expresión que viniera seria no ha lugar. En nuestra televisión se dio algo similar –por supuesto, con el criollismo que nos caracteriza- el periodista Francisco Sagredo de TVN se emocionó casi hasta las lágrimas al presenciar las imágenes (hay algunos que asumen que se debe a la prolongada distancia de su esposa, la periodista Mónica Pérez que se encuentra dando las noticias en el mismo canal).
En nuestro país, no es raro ver la predominancia y tribuna que les dan a los periodistas deportivos. Pero, no creo que se deba a esa exposición el presenciar hechos como éstos. A veces es mejor que nos digan ¿es todo abiertamente un show o hay algo de materia prima en el mundo periodístico? ¿Deberemos seguir aguantando a periodistas llorar por cámara?
Así y todo, es conveniente ya no mirar a estos profesionales de la comunicación como individuos, porque se creen libres. En cambio, cuando son la masa son la nada. Acá los individuos quedan identificados con lo universal, y eso es particularmente grave para la pequeña burguesía del periodismo, porque se preguntan ¿qué es de mí? (el yoito). Acá, ya no criticamos el particular hecho de un periodista que se presta, por una parte para ser parte de un hecho con una romanticoneria evidente, sino él que avala y aplaude tal hecho –llegando incluso- a evidenciar sus emociones ante un público que no debiese interesarle sus interacciones con las señales intrínsecas de las emociones.
De ese mismo orgullo miserable, se puede decir cuando la gente pololea o cuando se emparejan demostrándonos y enseñándonos esas interacciones con sus emociones intrínsecas: se amarró –curioso ¿no se trataba del amor?- es decir, dejo de ser, ya no cuenta. Hay que invitarlo a la pichanga semana por media porque la otra semana está con la señora (no cuenta). De manera más elegante sería: no saben pertenecer sin dejar de ser, cuando pertenecen no son, cuando son no pertenecen a nada. Entienden el pertenecer cono el dejar de ser, si pertenecen no pueden ser individuos, cuando son individuos no pueden pertenecer a nada: miserables.
Como decía un profesor “incluso este tipo de personas tienen un himno: my way” lo hice mal, la cague, dejé la escoba, pero lo hice a mi manera, a veces le achunté, eventualmente, no puedo decir que todo haya sido malo, pero eso –lo bueno que hice- lo hice a mi manera: miserables.

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2 Comentarios

Imagen de Sobeyra Salguero

Me parece que ese beso

Me parece que ese beso demuestra la felicidadque le embarga y lo enamorado que se encuentra de su novia. ¡Que viva el amor!

Imagen de Gustavo Niño

La verdad,y con todo el

La verdad,y con todo el respeto para con el periodista que escribe la nota,es que fue un momento despues de haber ganado la copa del mundo,te parece poco?o es que el triunfo de España tambien para ti fue sacado de Walt Disney?que te pasa?un beso,y ya...cual es tu drama,se nota algo de frustación por parte del redactor de esta nota,disfruta como todos los españoles de esta copa del mundo,y trata de escribir con mas objetividad.

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