Breve reflexión acerca de la Oposición

Entiéndase la oposición para fines de este breve artículo como una tensión necesaria dentro de una buena partida “capaz de aportar” no sólo al mejoramiento de los contendores, sino del juego mismo.
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05 de Abril, 2010 08:04
I started a joke which started the whole world crying
but i didn\'t see that the joke was on me oh no
i started to cry which started the whole world laughing
oh if i\'d only seen that the joke was on me
“Bee gees”

Entiéndase la oposición para fines de este breve artículo como una tensión necesaria dentro de una buena partida “capaz de aportar” no sólo al mejoramiento de los contendores sino del juego mismo. Se piensa en una homeostasis que en esencia implica el perfeccionamiento, la estrategia y autorregulación dentro de todo ámbito cultural en el cual se produce debate, intersubjetividad y contraposición activa o pasiva, pensemos en política, deporte y arte y todo en suma como un juego tendiente a motivar a los participes a anticipar movimientos, prepararse y valerse de talento mostrando que los mejores se edifican en la dialéctica que percibe la competencia como un diálogo fructífero.
En sentido contrario podemos apreciar cómo vivimos “hoy” en sociedad este proceso de delicado equilibrio haciendo gala de abanderamientos, rencor, venganza y apatía, nos abstenemos de opinar y contender, nos valemos de la queja, el escarnio, la ironía, sorna y rara vez aparece el compromiso genuino, por ello es fácil bajar el perfil al juego sintiéndose por encima de él como una excusa ante el miedo a participar o peor aún, asumiendo la competencia como una carrera llena de cortapisas.
En una dinámica de este tipo no hay ganadores, sólo un simulacro de triunfo (más bien de imposición de aquel que se considera a cualquier precio vencedor, humillando o negando el acceso a participar al otro). Esto perjudica a todos pues cierra las puertas a nuevos aportes y avances que truncan el crecimiento del juego, depredan lo existente y echan mano del pasado y su supuesto prestigio para decorar las apariencias de gloria anulando el surgimiento de nuevas voces y actores.
Me explico con un ejemplo: Pensemos en una partida de ajedrez. El jugador de las piezas blancas pierde ante su contendor. En una dinámica ideal el vencido aprenderá de su derrota en lugar de renunciar. Se preparará mejor, estudiará sus errores y buscará no repetirlos, creará una nueva lógica ante el juego lo cual ya es un aporte e innovación y formulará estrategias, teorías y métodos para jugar mejor y eventualmente ganar. Esto implica una partida diferente a la inicial en tal sentido, el jugador de las fichas negras si es inteligente, sabrá que debe perfeccionarse pues su retador está entrenando, no debería confiarse y engordar avalado por su triunfo pasajero pues el juego es constante. En otras palabras ambos deben estar a la altura del desafío, de la lid.
Pero eso como señalé, es el panorama ideal que aporta e impulsa al juego, a los contendores y al público en una tensión constante. Caso contrario es lo que vivimos pues el supuesto ganador más bien tiende en las partidas sucedáneas a acaparar las piezas del otro e impide la maduración de cualquier posible retador. Esto nos lleva a generar una atmósfera de mediocridad, sin antítesis que rebatan una verdad única, la del que detenta el poder y dominio de las fichas, aquel que en su gloria efímera y fantasmal se siente dueño del tablero y tiende a volverse pétreo en su juicio, déspota y paranoico pues siente que todos quieren eliminarlo de la partida cuando quizá, tan sólo quieren competir deportivamente y medirse. Pero cómo hacerlo si el acceso es negado, los canales de participación son mínimos y sólo se alientan juegos de exhibición, arreglados para aumentar el ego y fama del supuesto ganador.
A juicio del redactor del artículo eso es lo que se entiende por ganar “hoy” un espectáculo de luces y humo listo a contentar a las masas inconscientes que se han visto relegadas del juego por la manipulación de los supuestos lideres y la desidia y conformismo generalizado que se alimenta en los individuos desde la formación inicial.
Imposibilitar y ningunear a cualquiera que se oponga, cercar el tablero, quebrar las manos y piernas de aquel que se destaca y hacer del mérito y cualidad del retador condiciones molestas y desequilibradas o de plano nulas, justifica el fin: “No exponer la falta de talento y miseria en una partida equitativa”.
En la práctica las medidas usuales para evitar que otro cobre valor son la trampa, arreglar la mesa y tener información privilegiada. Imaginen jugar poker con alguien que conoce de antemano las cartas de sus contendores.
Excluir al otro es también un método usual, se coloca un alto costo o imposible cuota de acceso demandando cierto grado de instrucción o patrimonio para participar en igualdad o simplemente participar. Esto es barbárico sobre todo cuando el disque ganador es juez y parte en la mesa e impide que otros se informen, crezcan y entrenen pues sus condiciones son paupérrimas y todo queda limitado al “hágalo usted mismo” y al espíritu de los autodidactas capaces en algunas ocasiones de sorprender desde los extramuros a los dueños de la maquinaria. Estilo Rocky o Daniel Larusso también conocido como Daniel San. Ficciones como está demuestran que el underdog o excluido puede dar vuelta al sistema y por tanto, en calidad de relatos pasan a formar parte de la consciencia mítica del hombre. Pensemos en historias que van desde David y Goliath hasta la nueva versión de Karate Kid pero al final sólo son un recordatorio de cuanta nobleza ha perdido el juego.

Ningunear y difamar es otra de las medidas comunes y de rigor dentro de una partida sucia. Hablo de escarbar en el pasado del contendor, cuestionar su idoneidad para ser parte de la mesa bajo juicios éticos y morales establecidos a sangre por los detentadores del tablero. Muchas veces dichas apreciaciones no tienen injerencia real en la partida y sólo son una excusa de control y disciplina. Algo similar ocurre con la falta de fairplay al querer lesionar física o psicológicamente al retador atacando su integridad, a los familiares o circunstancias de origen o crecimiento que ha tenido. Imaginen a dos ajedrecistas gritándose en medio de la partida para herir o distraer a su competidor. “Tu madre es tan gorda que se tiene que abrochar el cinturón con un boomerang” o “a tu hermana le dicen el semáforo”. Creo que se entiende la lógica disminuida de este tipo de juego.
En síntesis, el objetivo del artículo es reflexionar en torno a cómo nos desenvolvemos en los diversos juegos que dan forma y sabor a nuestra existencia. ¿Qué rol detentamos en el medio y cómo el miedo nos condiciona a excluirnos o abusar de nuestro poder?. Quisiera por último llevar esto al plano de las artes y poner un ejemplo categórico de lo que sucede con la poesía en Chile a ojos de la crítica y los mismos escritores sin olvidar desde luego, a los lectores pues en conjunto los protagonistas de esta disciplina han propiciado la leyenda urbana del poeta único y los inútiles rankings que buscan establecer una “santísima trinidad” con nombres que compiten en una especie de Billboard criollo acomodando a Mistral, Neruda, Huidobro y De Rokha y sus respectivos espurios y clones en los escalafones de acuerdo al favoritismo o enojo de quien realiza la lista creando incluso escuelas de exclusión y proselitismo que en lo material, se traducen en el exceso de bulla ante un ídolo y la satanización o silencio de quienes piensan distinto. La cacería de brujas y canibalismo está a la orden del consumidor y se ha prolongado consuetudinariamente entre artistas, críticos, gestores, editores y administradores dentro del servicio de cultura hasta la saciedad. Está práctica patética de amiguismos y zancadillas podemos desacralizarla con una frase aguda de Parra: Los cuatro grandes poetas de Chile Son tres Alonso de Ercilla y Rubén Darío
El tema en definitiva es la actitud de los supuestos ganadores y de todos dentro de la partida lo que se resume en una broma sólo que esta humorada como reza el tema de los Bee gees, recae en nosotros mismos.
Autor: ejemploDaniel Rojas Pachas
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Imagen de MAXIMILIANO

EN LA REGION Y EN RANCAGUA

EN LA REGION Y EN RANCAGUA NO HAY OPOSICION, ADEMAS MUCHOS CONCERTACIONISTAS FUERON CONTRATADOS POR ESTE NUEVO GOBIERNO, DONDE PERSONAS COMO JORGE GUEVARA, HACEN LISTAS NEGRAS PARA DESPEDIR A MUCHOS DE SUS EX COMPAÑEROS DE CONCERTACION. USAN NOMBRES FALSOS Y SOLO ESPERAN COMPLETAR SU ESTRATEGIA DE SER LUEGO LLEVADOS A TRABAJAR A EL TENIENTE CON UN SUCULENTO SUELDO. ESO LO DOY FIRMADO, PARA ALLA VA AL SEÑOR GUEVARA, LASTIMA QUE LE METIERA EL DEDO EN LA BOCA DE ESA FORMA AL DIPUTADO GARCIA HUIDOBRO QUE JURA QUE GUEVARA ES BRILLANTE Y NO SABE QUE EL CURRICULUM QUE LUCE ES RE FALSO.

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