Cambio de mando 2010: cosas de fútbol, cosas de democracia
Entra a la cancha un equipo de jugadores que en su mayoría nunca han pisado el césped y que en teoría no lo hacen desde hace más de 50 años. Afortunadamente la falta de práctica no es sinónimo de mal desempeño.
Chile vive un nuevo cambio de mando. Entra a la cancha un equipo de jugadores que en su mayoría nunca han pisado el césped y que en teoría no lo hacen desde hace más de 50 años. Afortunadamente la falta de práctica no es sinónimo de mal desempeño. Muy por el contrario, ciertos actores estamos seguros que los recambios, aparte de ser naturales, son necesarios y le hacen bien a toda democracia.
A grandes rasgos, el equipo entrante es una fiel muestra de la derecha chilena. Predica gobernar para el pueblo pero gobierna lejos de él. Ya hemos visto signos en el nombramiento del nuevo Gabinete e Intendentes: mayoritariamente gerentes, educados en las instituciones preferidas por la elite económica y por sobre todo provenientes de un cerrado circulo que representa, dicho sea de paso, la reducida minoría de chilenos que concentran más de la mitad del ingreso total del país. Quienes gobernarán no provienen del pueblo sino que de familias y círculos privilegiados. Pero aparte de ciertas descripciones, lo más importante es que la nueva cuadrilla entra al césped luego de haber conseguido el apoyo del 51% de la galería. Ellos se merecen un gran aplauso de ánimo, porque después de todo, reciben un Chile que luego de la catástrofe comulga a flor de piel con sus peores debilidades y flaquezas. Muy diferente al que existía durante los meses de campaña.
Por otro lado, el equipo saliente camina hacia la banca liderado por una Capitana que deja el poder con un histórico 84% de aprobación y con jugadores con apoyos cercanos al 60%. La galería aprueba su desempeño. Pero después de 20 años sobre la cancha los jugadores están ya desgastados y algunos de ellos, especialmente en los niveles más bajos de la administración, comenzaban a recurrir a un sin número de malas prácticas que incubaban la corrupción. La Concertación estaba ya concentrándose más en tapar penales que en atacar hacia adelante.
La ciudadanía fue eficaz en detectar estos síntomas, y estando ya aburrida de ver también a los mismos y las mismas jugadas, manifestó democráticamente su deseo de cambio: ya no los quiere de titulares. Pero a pesar de todo, la Concertación hizo las cosas bien y hoy vivimos en un Chile radicalmente mejor que con el que se encontraron hace ya 20 años: más justo, más libre y más inclusivo. Por estas y otras razones su salida de la cancha merece también un gran aplauso.
Pero mientras en un partido de futbol quienes salen de la cancha deben sentarse en la banca y limitarse a dar ánimo; en democracia quienes se sientan tienen el deber de ser críticos y de manifestar su descontento por el bien del resultado final. Es más, esas mismas críticas y propuestas serán los factores que, junto al desempeño del equipo entrante, podrá usar la ciudadanía para decidir quién saldrá, se quedará o entrará a la cancha en 4 años más.
Si bien podemos discutir sobre quienes se merecen o no mayores aplausos, es importante recalcar que a pesar de que quienes entran y salen pertenecen a sectores políticamente opuestos, todos entran a la cancha para seguir chuteando para el mismo lado. Lo que hoy importa es cómo logramos una relación gobierno-oposición/banca-titularidad de manera armónica y constructiva.
Por un lado el equipo entrante debe terminar de calificar todo tipo de crítica proveniente de la oposición como una forma de destrucción al gobierno, no es por “pica” ni odio que estas críticas nacen, sino que por el interés común en mejorar el país. Las críticas son necesarias y la oposición esta simplemente cumpliendo su deber de actuar como tal. Por otro lado, la nueva oposición debe aumentar su nivel profesional al momento de criticar. Ya no es momento para las críticas viscerales que le hacían a la derecha durante la campaña y menos para crear obstáculos innecesarios simplemente para demostrar que todavía tienen cierto poder. La ciudadanía no los volverá a elegir para entrar a la cancha por el solo hecho de ser críticos, sino que desde hoy, les juzgarán por su nivel de profesionalismo, propuestas y seriedad.
Entonces, e independientemente de nuestros colores políticos, todos debemos aspirar a que a Chile le tiene que ir bien. No hay que tener miedo a gritar desde la banca ni de la galería y menos actuar con temor cuando desde la cancha se sienta por un momento que todo el estadio se está abalanzando encima. Son cosas de futbol, son cosas de democracia.
A grandes rasgos, el equipo entrante es una fiel muestra de la derecha chilena. Predica gobernar para el pueblo pero gobierna lejos de él. Ya hemos visto signos en el nombramiento del nuevo Gabinete e Intendentes: mayoritariamente gerentes, educados en las instituciones preferidas por la elite económica y por sobre todo provenientes de un cerrado circulo que representa, dicho sea de paso, la reducida minoría de chilenos que concentran más de la mitad del ingreso total del país. Quienes gobernarán no provienen del pueblo sino que de familias y círculos privilegiados. Pero aparte de ciertas descripciones, lo más importante es que la nueva cuadrilla entra al césped luego de haber conseguido el apoyo del 51% de la galería. Ellos se merecen un gran aplauso de ánimo, porque después de todo, reciben un Chile que luego de la catástrofe comulga a flor de piel con sus peores debilidades y flaquezas. Muy diferente al que existía durante los meses de campaña.
Por otro lado, el equipo saliente camina hacia la banca liderado por una Capitana que deja el poder con un histórico 84% de aprobación y con jugadores con apoyos cercanos al 60%. La galería aprueba su desempeño. Pero después de 20 años sobre la cancha los jugadores están ya desgastados y algunos de ellos, especialmente en los niveles más bajos de la administración, comenzaban a recurrir a un sin número de malas prácticas que incubaban la corrupción. La Concertación estaba ya concentrándose más en tapar penales que en atacar hacia adelante.
La ciudadanía fue eficaz en detectar estos síntomas, y estando ya aburrida de ver también a los mismos y las mismas jugadas, manifestó democráticamente su deseo de cambio: ya no los quiere de titulares. Pero a pesar de todo, la Concertación hizo las cosas bien y hoy vivimos en un Chile radicalmente mejor que con el que se encontraron hace ya 20 años: más justo, más libre y más inclusivo. Por estas y otras razones su salida de la cancha merece también un gran aplauso.
Pero mientras en un partido de futbol quienes salen de la cancha deben sentarse en la banca y limitarse a dar ánimo; en democracia quienes se sientan tienen el deber de ser críticos y de manifestar su descontento por el bien del resultado final. Es más, esas mismas críticas y propuestas serán los factores que, junto al desempeño del equipo entrante, podrá usar la ciudadanía para decidir quién saldrá, se quedará o entrará a la cancha en 4 años más.
Si bien podemos discutir sobre quienes se merecen o no mayores aplausos, es importante recalcar que a pesar de que quienes entran y salen pertenecen a sectores políticamente opuestos, todos entran a la cancha para seguir chuteando para el mismo lado. Lo que hoy importa es cómo logramos una relación gobierno-oposición/banca-titularidad de manera armónica y constructiva.
Por un lado el equipo entrante debe terminar de calificar todo tipo de crítica proveniente de la oposición como una forma de destrucción al gobierno, no es por “pica” ni odio que estas críticas nacen, sino que por el interés común en mejorar el país. Las críticas son necesarias y la oposición esta simplemente cumpliendo su deber de actuar como tal. Por otro lado, la nueva oposición debe aumentar su nivel profesional al momento de criticar. Ya no es momento para las críticas viscerales que le hacían a la derecha durante la campaña y menos para crear obstáculos innecesarios simplemente para demostrar que todavía tienen cierto poder. La ciudadanía no los volverá a elegir para entrar a la cancha por el solo hecho de ser críticos, sino que desde hoy, les juzgarán por su nivel de profesionalismo, propuestas y seriedad.
Entonces, e independientemente de nuestros colores políticos, todos debemos aspirar a que a Chile le tiene que ir bien. No hay que tener miedo a gritar desde la banca ni de la galería y menos actuar con temor cuando desde la cancha se sienta por un momento que todo el estadio se está abalanzando encima. Son cosas de futbol, son cosas de democracia.
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se me cortó el comentario.
se me cortó el comentario. pero solo quería decir: "No faltan los desubicados de siempre" Piñera empesó un Gobierno en el suelo y hay que leventarlo. cuando uno se le cae la casa, no sabe por donde ordenar, logicamente que prioridades...
El parlamentario Loresine, en un momento me cayó bien, me gusta la gente que va al frente y dice las cosas como son, El dió la lucha con sus propios pares y los enfrento cuando fué necesario, aclaró diferencias y peleó lo que creyó justo. digno representante de quienes lo eligieron. pero ahora lo ganado lo echó a un saco roto, no olvidemos que la gente, el votante , el ciuidadano ya no es el de hace 20 años atras, que aun creia en el bla bla de muchos. No ahora el pueblo dió la señal y desmostró su cambió. por lo que estoy seguro que hoy no estan de acuerdo con la actitud de este parlamentario, Chile tiene corazón y ningun color politico podrá cambiar la voluntad y solidaridad del chileno. Lorensine , remienda tu mal proceder y la gente volverá a creer en ti. son solo cuatro años , si no aprendes la lección será tu responsabilidad una nueva derrota....
Livianas "metaforas" para
Livianas "metaforas" para dar una visión , pasado , presente y futuro de un forma de hacer politica y gobernar nuestro Chile.
Todo el comentario concluye en una visión de unidad. que es justamente lo que los ciudadanos comun y corriente quiere y desea.
La MONEDA tiene cara y sello, el oficialismo y la oposición, si bien es cierto hoy nos une una tragedia, no es menos cierto que algunos en el momento que puedan daran la "estocada" solo con el motivo de marcar la diferencia.
Hoy la dió LORENSINI , presentando un recurso de protección en contra del Gobierno , por no nombrar algunas autoridades. o lo que sea. no es el momento ni la forma de exigir que el gobierno haga todo en su primer día, no tan solo es una desubicación de Lorensine, si no que "tira una piedra a un vidrio" el inpacto se siente fuerte, pero el daño no lo es"
Que pena que este parlamentario presente un recurso "ciego", habiendo otros caminos democraticos para solicitar lo que él cree que aun no se ha hecho...
Entiendo que una persona con poco conocimiento de Derecho Civico, pueda cometer un acto de esta naturaleza, pero un politico educado, y con mucha visión de unidad cometa este "garabato", ¿por que digo "Recurso ciego? Ppor no decir muerto. ninguna autoriodad de la Justicia podría someter a tramite
Me gustó el Artículo,
Me gustó el Artículo, Especialmente el último párrafo.
Reconstruyamos Chile.
Todops psrs el mismo lado