Si gobernaran los candidatos...
La frase del rótulo se presta a ironía. No hace mal en estos tiempos. Ciertamente el asunto es algo más serio. ¿Qué pasaría si? Por Carlos Poblete
El día que gobiernen los candidatos, " ...la tierra será el paraíso de toda la humanidad " , (aclaro que la cita en destacado es el verso de un canto internacional que no tiene relación con elecciones).
Se dice de otra parte que, de buenas intenciones está hecho el camino hacia mejores destinos. No es casual que en estos días de campañas se hagan infinitas promesas por quienes postulan a diversos cargos de representación, inclusive se habla hasta de "ofertas".
Si hubiese transparencia en los afanes por ser elegidos, si de verdad quien postula hará lo que dice una vez en el cargo, los electores tendrían también una actitud distinta, y la política sería lo que en verdad es, una ciencia e inclusive un arte.
Pero como no es eso lo que ocurre,los ciudadanos son incrédulos y tienen absoluta razón. Lo más lamentable, por decirlo de alguna manera, es que se vive una espiral de desprestigio de la política. Esta ciencia no tiene culpa alguna. Los desprestigiados son quienes antes hicieron promesas y hoy están en esos cargos de representación, y varios pretenden continuar en ellos.
Ocurre que el sistema o mecanismo para designar a los postulantes está viciado y se ha perpetuado. Esto hace que en general los propuestos no son los mejores.
Quienes son electos deberían entender que ellos son " mandatarios". Esto es, mandados por el pueblo.
Los ciudadanos que sufragan no tienen mecanismos efectivos para castigar la mentira en estos casos,porque estafa la fe pública quien hace promesas y luego no cumple.
Un mecanimo es la revocabilidad de los mandatos,por desgracia no existe esa opción legal,pues además quien fuera objeto de esa sanción debería también devolver todos sus ingresos, ser enjuiciado e inclusive ir a prisión.
Educar desde la escuela,y formar en ella buenos políticos será siempre una misión prioritaria. Hablo de políticos cultos con una ética ciudadana. En esta sociedad en verdad hace falta una revolución ética.
Carlos Poblete Avila
Profesor de Estado
Ex dirigente nacional / internacional docente
Se dice de otra parte que, de buenas intenciones está hecho el camino hacia mejores destinos. No es casual que en estos días de campañas se hagan infinitas promesas por quienes postulan a diversos cargos de representación, inclusive se habla hasta de "ofertas".
Si hubiese transparencia en los afanes por ser elegidos, si de verdad quien postula hará lo que dice una vez en el cargo, los electores tendrían también una actitud distinta, y la política sería lo que en verdad es, una ciencia e inclusive un arte.
Pero como no es eso lo que ocurre,los ciudadanos son incrédulos y tienen absoluta razón. Lo más lamentable, por decirlo de alguna manera, es que se vive una espiral de desprestigio de la política. Esta ciencia no tiene culpa alguna. Los desprestigiados son quienes antes hicieron promesas y hoy están en esos cargos de representación, y varios pretenden continuar en ellos.
Ocurre que el sistema o mecanismo para designar a los postulantes está viciado y se ha perpetuado. Esto hace que en general los propuestos no son los mejores.
Quienes son electos deberían entender que ellos son " mandatarios". Esto es, mandados por el pueblo.
Los ciudadanos que sufragan no tienen mecanismos efectivos para castigar la mentira en estos casos,porque estafa la fe pública quien hace promesas y luego no cumple.
Un mecanimo es la revocabilidad de los mandatos,por desgracia no existe esa opción legal,pues además quien fuera objeto de esa sanción debería también devolver todos sus ingresos, ser enjuiciado e inclusive ir a prisión.
Educar desde la escuela,y formar en ella buenos políticos será siempre una misión prioritaria. Hablo de políticos cultos con una ética ciudadana. En esta sociedad en verdad hace falta una revolución ética.
Carlos Poblete Avila
Profesor de Estado
Ex dirigente nacional / internacional docente
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