Nuestra Intendencia bajo la lupa: ¡Estamos haciendo las cosas mal!

El allanamiento en la Intendencia, la sede de la DC y los interrogatorios que siguieron, a causa de la investigación por posible intervencionismo electoral, son un recordatorio de que las cosas las estamos haciendo MAL. Por Eduardo Vergara.
Imagen de Eduardo Vergara Bolbaran.
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09 de Agosto, 2009 07:08
Si nuestro aparataje estatal fuese una manzana, bastaría presionar levemente un dedo contra la superficie, para que la cascara colapsara y por ella salieran gusanos. Desde afuera, se ve robusto y exitoso; pero en su seno, habitan un enorme número de prácticas, y por sobre todo personajes, que crean el caldo de cultivo propicio para la corrupción y las malas prácticas. Aún más, son estas mismas personas, quienes a costa de seguir alimentándose y de mantenerse donde están, han caído en prácticas turbias, ensombreciendo la gran obra que los gobiernos de la Concertación han logrado desde el retorno a la Democracia.
El allanamiento que tomó lugar este martes en la Intendencia de nuestra Región, en la sede de la Democracia Cristiana, y los interrogatorios que siguieron el miércoles a causa de la investigación por posible intervencionismo electoral, son un recordatorio más de que las cosas las estamos haciendo mal. Si bien debemos dejar que la investigación siga su curso, el Intendente Héctor Huenchullan debiese haber dado señales claras que existe tolerancia cero para estas prácticas y no haber bajado el perfil del hecho calificándolo como una simple “torpeza”. Grave error. Sin ir más lejos, Sara Romero, Jefa del Departamento Social del Gobierno Regional, debiese haber puesto su cargo a disposición de manera inmediata. No nos confundamos, errores hay, lo que se está investigando es la magnitud de estos.
Creo fuertemente en la labor que han realizado los gobiernos encabezados por Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet. Especialmente por el sello social con el cual han dado gobernabilidad y bienestar al país. Sin embargo, duele el ver como el éxito de un gobierno coexiste con partidos políticos poco democráticos, mafias políticas que controlan servicios públicos, y por sobre todo, con un gran número de “operadores” que han deteriorado de manera casi irreparable la forma en que el estado se relaciona con la ciudadanía. Estos últimos son quienes están a cargo de ejecutar las políticas del gobierno transformándose en la expresión más cercana del estado. Cuando su actuar es negativo o al menos dudoso, dañan de manera irreparable lo que se intenta hacer desde el centro.
Pero seamos justos. No tenemos que caer en el sensacionalismo mediático y calificar toda la participación de servidores públicos en campañas políticas como intervencionismo. No olvidemos que ellos son también ciudadanos, y tienen el pleno derecho de actuar como tales. Después de sus horarios de trabajo, ellos son libres de asociarse, participar, defender o atacar la obra del gobierno y luchar por los ideales que estimen convenientes. El problema germina cuando lo hacen en las instancias no adecuadas. Ya basta con que Seremis y directores de servicio, se anden paseando con candidatos durante sus horarios de trabajo. Pero por sobre todo que nuestras autoridades de gobierno se preocupen más de su sobrevivencia que de servir al país. ¿Qué ha pasado con los fondos destinados a la construcción del hospital y el estadio? ¿No deberían ocupar su tiempo en echar a andar las obras para al menos apalear la terrible cesantía que nos aqueja? ¿No tenemos suficientes problemas en nuestra región para que se estén ocupando de diagramar patrañas políticas?
El ganar la elección en diciembre no es excusa para amparar estos comportamientos. Ya hace tiempo la ciudadanía está dando señales de que la tolerancia se acabó, y que de no existir señales de cambio, castigará sin compasión al oficialismo en las urnas. La manera más efectiva de defender la labor de la Concertación no es a patadas, sino que por medio del juego limpio y justo. Recordándole a la ciudadanía el por qué han confiado en ellos para liderar el país por casi 20 años. Confianza que radica en el trabajo, en la esencia del servicio público y no en la avaricia de unos pocos.

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Un Comentario

Imagen de Robinson de Negrus

Creo que uno no puede quedar

Creo que uno no puede quedar atado al pasado por la Dictadura Militar y pasar por alto todo tipo de corrupción que hemos presenciado...

El tema es que nadie de los que luchamos por la recuperación de la democracia en Chile, esperábamos que el sistema político no iba a modificarse con mecanismos de control, transparencia, renovación de las dirigencias, eliminación del sistema binominal, inscripción automática, cambios en los distritos electorales, etc...

Por tanto, eso es un sofisma, el que debamos aceptar cualquier corrupción porque o sino, llega el cuco que es la derecha, que también robaron, especularon, explotaron al pueblo...Así perdió el gobierno de Felipe González, porque muchos en España creyeron que esto era botín de guerra...

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