Luciano Cruz: Un Revolucionario casi Olvidado
La historia oficial, aquella de los textos de estudio, a veces nombran a Luciano Cruz y a Miguel Enríquez, pero, en su visión conservadora, aparecen ambos como apologistas de la violencia... Por: José Martínez Fernández.
Antes del gobierno allendista y en su génesis existió en Chile un estudiante de Medicina de la Universidad de Concepción que era un revolucionario. Ese estudiante era hijo de un alto oficial del Ejército que se llamaba Pedro Mario Cruz y de quien no supe cuándo y cómo murió. Alguna vez alguien me dijo que fue enterrado como un militar y que murió durante la dictadura.
No sé si será cierto lo primero. El apellido materno de Cruz era Aguayo. Era nieto de latifundistas, abuelos que adoraban al niño.
Ese niño, convertido en joven, se hizo militante de las JJCC. Fue un líder muy destacado en la enseñanza media de la ciudad penquista y en la Universidad fue presidente de la FEC.
Integrado al MIR desde su surgimiento junto a jóvenes provenientes de la FJS como los hermanos Miguel y Edgardo Enríquez.
El MIR, según Luis Vitale, tuvo como fundadores no sólo a los tres citados y otros baluartes como el Dr. Sotomayor y el sociólogo Andrés Pascal Allende, sino que a figuras relevantes del sindicalismo como don Clotario Blest Riffo y al mismo Vitale junto al Dr. Sepúlveda, quien habría sido el primer jefe del movimiento.
En un encuentro del MIR se produjo una inclinación mayoritaria de apoyo a Luciano Cruz, para que ocupara la dirección; sin embargo otros se opusieron señalando que Enríquez debía ocuparla. Enríquez venía llegando de Cuba. Frente a la intensidad del debate, Cruz produjo la unión permitiendo la elección de Miguel.
Luego se hizo una votación universal de los más de 200 reunidos en la que Luciano Cruz tuvo una votación casi total. Me parece que sacó apena uno o dos votos menos del universo total de sufragios.
La votación hablaba a las claras de la adhesión que el joven líder concitaba entre las bases miristas. Cuando los trabajadores del campo marchaban lo hacían bajo el grito de "Luciano, Guevara, el pueblo se prepara".
Su importancia sería evocada años después, inmediatamente tras el Golpe de Estado, en un libro llamado "Proceso a una traición" del periodista Ricardo Boizard, alias Picotón, que en dicho texto justificó burdamente el golpe y contó la historia de los supuestos traidores de la FACH donde, me parece, nombró también a Alberto Bachelet. Digo "su importancia sería evocada" porque en la carátula del libro figuraban cinco personajes: Fidel Castro, Salvador Allende, Luis Figueroa,Carlos Altamirano y LUCIANO CRUZ.
Otro hecho que habla de la trascendencia del líder es un texto de dos periodistas que escribieron "Miguel Enríquez, el rebelde de la burguesía". En ese libro hay un capítulo completo dedicado a Cruz. Allí el historiador Luis Vitale cuenta la historia que le habría narrado un importante miembro del gobierno de Castro. Dice que estando el líder cubano junto a un grupo de personas se enteró de la muerte de Luciano Cruz. Castro, entre triste y ofuscado, lanzó su vaso con no sé que bebida o licor contra una pared y dijo: "Ha muerto mi hombre en Chile".
El gran líder murió a comienzos de agosto de 1971 (no recuerdo el día exacto). Aquella noticia la supe cuándo viajaba en un camión desde Arica a Santiago para ahorrarme las pocas monedas que tenía. Una radio señaló que Cruz había muerto asfixiado en un departamento de Santiago.
Cuando le dije quien era Luciano, me miró con cara de espanto. El hombre, un asalariado, me señaló que qué le importaba a él Luciano.
De allí en adelante la cosa se puso fea. El individuo me empezó a hacer imposible las horas. Y más allá provocó una discusión, que lo llevó a dejarme en plena carretera. No se las llevó "pelada". Le dije sus buenos garabatos y le llamé cobarde y desclasado. Sacó un fierro y me amenazó. Quedé tirado en un lugar desconocido. Pampa, desierto. Caminé sin destino, hasta que horas después divisé un servicentro. Allí relaté mis problemas de abandono a trabajadores del lugar.
Y me ubiqué: estaba cerca de Antofagasta. Yo tenía un tío en Chuqui.
Conversé con varios choferes. Uno de ellos iba hasta Calama y me llevó. Lamento no haber preguntado su nombre para agradecerle. De Calama me fui a Chuqui. La historia de mi salida del camión le causó entre risa y rabia a mi tío.
Al día siguiente me embarqué a Santiago. Y aunque desee llegar al funeral de Luciano Cruz eso ya no era posible. Alojado en una humilde residencial cercana a la Estación Mapocho pude contemplar las paredes de viejos edificios llenos de murales con el rostro de Luciano y su mano en alto con la leyenda que decía, me parece: "Hasta la victoria siempre".
El funeral de Luciano fue el más grande de esos años. Días después de su muerte se suicidó su compañera, una profesora universitaria cuyo nombre, ahora, no recuerdo.
Cuando llegué a Arica en uno de los folletos que editaba en aquel tiempo le hice un homenaje. Recuerdo claramente que el entonces importante dirigente regional del MIR local, Sergio Vásquez Osorio, me agradeció ese artículo.
Quise, por otra parte, hacer una denuncia, en ese mismo folleto, de la situación vivida con el chofer, pero mi amigo F.F., se opuso a ello.
Yo recuerdo esos años de luces y sombras, de inquietudes sociales enormes, de batallas duras, de justicias e injusticias; pero lo que más recuerdo es la figura de este joven que murió a los 27 años.
A su tumba, como a la de otros grandes hombres, en el Cementerio General, suelo ir de vez en cuando. Está sepultado a una cuadra de donde estarían los restos de Manuel Rodríguez.
Yo le recuerdo mucho y desde hace muchos años he tenido la intención de hacer una investigación más exhaustiva sobre Luciano Cruz Aguayo. Tenía varios documentos sobre él, pero en un allanamiento a mi propiedad en 1987, se perdieron.
El proyecto era un libro.
Será tarea futura entrar en la vida de esta figura que merece ser rescatada; elevada al lugar que le corresponde.
Los trabajadores del campo y la ciudad de los convulsionados sesenta-setenta aún le debieran recordar.
En estos tiempos uno puede no estar de acuerdo con algunas acciones de Luciano Cruz, pero obvio es que él fue participante de un momento histórico importante.
No sé si será cierto lo primero. El apellido materno de Cruz era Aguayo. Era nieto de latifundistas, abuelos que adoraban al niño.
Ese niño, convertido en joven, se hizo militante de las JJCC. Fue un líder muy destacado en la enseñanza media de la ciudad penquista y en la Universidad fue presidente de la FEC.
Integrado al MIR desde su surgimiento junto a jóvenes provenientes de la FJS como los hermanos Miguel y Edgardo Enríquez.
El MIR, según Luis Vitale, tuvo como fundadores no sólo a los tres citados y otros baluartes como el Dr. Sotomayor y el sociólogo Andrés Pascal Allende, sino que a figuras relevantes del sindicalismo como don Clotario Blest Riffo y al mismo Vitale junto al Dr. Sepúlveda, quien habría sido el primer jefe del movimiento.
En un encuentro del MIR se produjo una inclinación mayoritaria de apoyo a Luciano Cruz, para que ocupara la dirección; sin embargo otros se opusieron señalando que Enríquez debía ocuparla. Enríquez venía llegando de Cuba. Frente a la intensidad del debate, Cruz produjo la unión permitiendo la elección de Miguel.
Luego se hizo una votación universal de los más de 200 reunidos en la que Luciano Cruz tuvo una votación casi total. Me parece que sacó apena uno o dos votos menos del universo total de sufragios.
La votación hablaba a las claras de la adhesión que el joven líder concitaba entre las bases miristas. Cuando los trabajadores del campo marchaban lo hacían bajo el grito de "Luciano, Guevara, el pueblo se prepara".
Su importancia sería evocada años después, inmediatamente tras el Golpe de Estado, en un libro llamado "Proceso a una traición" del periodista Ricardo Boizard, alias Picotón, que en dicho texto justificó burdamente el golpe y contó la historia de los supuestos traidores de la FACH donde, me parece, nombró también a Alberto Bachelet. Digo "su importancia sería evocada" porque en la carátula del libro figuraban cinco personajes: Fidel Castro, Salvador Allende, Luis Figueroa,Carlos Altamirano y LUCIANO CRUZ.
Otro hecho que habla de la trascendencia del líder es un texto de dos periodistas que escribieron "Miguel Enríquez, el rebelde de la burguesía". En ese libro hay un capítulo completo dedicado a Cruz. Allí el historiador Luis Vitale cuenta la historia que le habría narrado un importante miembro del gobierno de Castro. Dice que estando el líder cubano junto a un grupo de personas se enteró de la muerte de Luciano Cruz. Castro, entre triste y ofuscado, lanzó su vaso con no sé que bebida o licor contra una pared y dijo: "Ha muerto mi hombre en Chile".
El gran líder murió a comienzos de agosto de 1971 (no recuerdo el día exacto). Aquella noticia la supe cuándo viajaba en un camión desde Arica a Santiago para ahorrarme las pocas monedas que tenía. Una radio señaló que Cruz había muerto asfixiado en un departamento de Santiago.
Cuando le dije quien era Luciano, me miró con cara de espanto. El hombre, un asalariado, me señaló que qué le importaba a él Luciano.
De allí en adelante la cosa se puso fea. El individuo me empezó a hacer imposible las horas. Y más allá provocó una discusión, que lo llevó a dejarme en plena carretera. No se las llevó "pelada". Le dije sus buenos garabatos y le llamé cobarde y desclasado. Sacó un fierro y me amenazó. Quedé tirado en un lugar desconocido. Pampa, desierto. Caminé sin destino, hasta que horas después divisé un servicentro. Allí relaté mis problemas de abandono a trabajadores del lugar.
Y me ubiqué: estaba cerca de Antofagasta. Yo tenía un tío en Chuqui.
Conversé con varios choferes. Uno de ellos iba hasta Calama y me llevó. Lamento no haber preguntado su nombre para agradecerle. De Calama me fui a Chuqui. La historia de mi salida del camión le causó entre risa y rabia a mi tío.
Al día siguiente me embarqué a Santiago. Y aunque desee llegar al funeral de Luciano Cruz eso ya no era posible. Alojado en una humilde residencial cercana a la Estación Mapocho pude contemplar las paredes de viejos edificios llenos de murales con el rostro de Luciano y su mano en alto con la leyenda que decía, me parece: "Hasta la victoria siempre".
El funeral de Luciano fue el más grande de esos años. Días después de su muerte se suicidó su compañera, una profesora universitaria cuyo nombre, ahora, no recuerdo.
Cuando llegué a Arica en uno de los folletos que editaba en aquel tiempo le hice un homenaje. Recuerdo claramente que el entonces importante dirigente regional del MIR local, Sergio Vásquez Osorio, me agradeció ese artículo.
Quise, por otra parte, hacer una denuncia, en ese mismo folleto, de la situación vivida con el chofer, pero mi amigo F.F., se opuso a ello.
Yo recuerdo esos años de luces y sombras, de inquietudes sociales enormes, de batallas duras, de justicias e injusticias; pero lo que más recuerdo es la figura de este joven que murió a los 27 años.
A su tumba, como a la de otros grandes hombres, en el Cementerio General, suelo ir de vez en cuando. Está sepultado a una cuadra de donde estarían los restos de Manuel Rodríguez.
Yo le recuerdo mucho y desde hace muchos años he tenido la intención de hacer una investigación más exhaustiva sobre Luciano Cruz Aguayo. Tenía varios documentos sobre él, pero en un allanamiento a mi propiedad en 1987, se perdieron.
El proyecto era un libro.
Será tarea futura entrar en la vida de esta figura que merece ser rescatada; elevada al lugar que le corresponde.
Los trabajadores del campo y la ciudad de los convulsionados sesenta-setenta aún le debieran recordar.
En estos tiempos uno puede no estar de acuerdo con algunas acciones de Luciano Cruz, pero obvio es que él fue participante de un momento histórico importante.
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En primera instancia
En primera instancia felicitar por este gran artículo sobre una figura tan poco reconocida como Luciano Cruz.
Mi nombre es Miguel Rodríguez Labraña estudiante de Historia de la universidad de Valparaíso y en conjunto con un compañero hemos decidido hacer un trabajo de tesis sobre su proyecto político y de acción en el MIR y su impacto como líder revolucionario, puesto que consideramos la existencia de un vacío historiográfico sobre el tema. La idea es dar un paso para que comiencen a lanzarse más publicaciones al respecto.
La idea es hacer una red de información entre todos (a la luz de leído en los post anteriores) para compartir el conocimiento e ideas, sobre todo ahora que el conocimiento es visto como un bien tangible y vendible, no haría mal que alguien lo compartiese para generar más conocimiento y parar con esa vorágine de egoísmo y egolatría de los "intelectuales".
Bueno lo dejo sobre la mesa y espero tener respuesta
Saludos cordiales a todos
Mail: miguelazo_87@hotmail.com
Felicitaciones por vuestro
Felicitaciones por vuestro objetivo artículo y, espero (y deseo) que el libro sea publicado un día... ojalá prontamente... yo estaba en los iniciios de educación secundaria y felizmente logré conocer algo personalmente a Miguel, Luciano, Bautista, Nelson Gutierrez y otros verdaderos líderes revolucionarios de ese entonces...
Algo sé personalmete de ellos y si es posible de lo poco que conocí, lo pongo a vuestra disposiciión para materia de su libro.
Saludos y encomios fraternales por vuestra investigación.
Desde Canadá,
La lucha continua. ¡Hasta la victroia siempre!
grandes personas ...por lo
grandes personas ...por lo menos en mi familia nunca seran olvidados ya que mis padres compartiern con ellos y saben que tipo de personas fueron ....un ejemplo de inteligencia
Bien compañeros
Bien compañeros
no son muchos los que reconocen al Luciano (o bien los que lo expresan públicamente)
Hace unos años estuve recogiendo información en pos de un documental sobre Luciano, el proyecto se ha frenado por falta de colaboración de gente algo cercana y que compartió con el, además del control de imagenes que hay sobre el período (el hijo de miguel tiene derechos sobre mucha información audiovisual de esos años gracias a la solidaridad francesa que financió su compra a canales chilenos)
Pero es un proyecto latente y me gustaría converasr con gente como ustedes, más aún si lo conocieron
A proposito se supone que existe un libro biográfico de Luciano que nunca salió a la luz, debe estar por ahí.
Un abrazo
Si les interesa
alejmuno@udec.cl
Alejandro Muñoz
Periodista
U. de Concepción
Habrá justicia para
Habrá justicia para Luciano?
Su muerte en circunstancias tan extrañas y el posterior suicidio de su compañera da para pensar.
Circunstancias extrañas por que se supone que muere asfixiado por una estufa, pero su depto. estaba con ventanas abiertas y él con poca ropa.
Extraño por que en el SML no se le hizo autopsia alguna por ordenes de un GAP.
Extraño por que en ese tiempo, Luciano propiciaba una revolución más rápida y efectiva por la via armada, apartándose de la postura de Miguel, Pascal y los GAP que estaban más por la vía de Allende.
Después de su muerte, el MIR termina por ponerse a disposición del gobierne de Allende.
Le hicieron un funeral de héroe, pero me gustaría saber cuantos de los manilleros de su ataud tenían sus manos manchadas con la sangre del revolucionario.
Así como el tiempo permitió desmitificar y revisar los actos de Stalin, esperemos que el tiempo también permita conocer la verdad de la muerte de Luciano.
al igual que carlos viví
al igual que carlos viví esos días de la u de concepción. luciano tan hermoso, valiente y visionario .. bien en la historia podría aparecer junto al ché.. siendo mechona y él terminando medicina, sólo puedo recordar su encendia palabra en esas memorables debates en la casa del deporte que yo desde mi provinciana y adolescente investidura escuchaba con admiración. recuerdo un panfleto donde aparecía enorme y dándole a un paco, cosa impensable en cualquier tiempo..rescatemos nuestros héroes y que los de ahora sepan de él y otros tantos ..
Felicito a José Martínez
Felicito a José Martínez Fernández, a quien no tengo el agrado de conocer,por este valioso artículo sobre Luciano Cruz Aguayo.
Sostengo que la desmemoria es un serio riesgo que asalta y neutraliza a los pueblos.
Conocí a Luciano, pues fui coetáneo de él en los esplendorosos tiempos estudiantes en la Universidad, ( a decir de Fidel en 1971 : " La famosa Universidad de Concepción ").
Es muy cierto lo que el autor del texto en referencia dice del líder de masas que,como pocos he visto, fue Cruz Aguayo. Hablo de los años de las décadas 60 y 70.
Hay necesidad inaplazable de, no sólo hacer recuentos y recuerdos de tiempos y de dirigentes sociales y políticos que marcaron épocas y rumbos en este país,sino de hacer que todo sea vivo conocimiento de las actuales y futuras generaciones de luchadores por la transformación de la sociedad.
Hay un capítulo imprescindible de conocer en la historia social y estudiantil universitaria de Chile de aquellos años, el proceso de Reforma,unido a las convulsiones que hacían crujir las caducas estructuras de la sociedad en esos mismos tiempos.
Es en este contexto en el que hay que ubicar el surgimiento de movimientos y de dirigentes revolucionarios como el MIR y sus fundadores más preclaros,como Miguel, Luciano, Baustista, Edgardo y otros de su tiempo.
La historia existe,pero no se ha escrito toda.
Particular relevancia alcanzó Luciano Cruz en aquellos años. Su estatura física y sus cualidades de líder lo hacían destacarse en todas circunstancias. Su inteligencia,unida a su valentía y clara oratoria configuraban la presencia de un auténtico líder.
Su accidental y prematura muerte fue un golpe moral muy duro para su movimiento y para el pueblo que veía en él a un conductor de masas.
Ofrezco al autor del artículo la posibilidad de contribuir en el trabajo que tiene pensado hacer sobre Luciano y su época, contactarme,en atención a que por razones de tiempo y espacio ahora no es posible avanzar más en el aporte de datos sobre tan relevante dirigente.
Cordiales saludos.
Carlos Poblete Avila
Profesor de Estado
Ex dirigente estudiantil
Universidad de Concepción
Luciano Cruz Aguayo, líder
Luciano Cruz Aguayo, líder del MIR, entrevistó al general golpista del Regimiento Tacna, Roberto Viux, y lo hizo pasándose por periodista, según dicen los medios de los años setenta.
Escapó de la represión freísta, se disfrazaba de cargador de la Vega de Santiago, etc. Cuando fue el funeral en el Cementerio General de Stgo., entramos al camposanto con papeles periódicos, semejando antorchas para rendirle el último adiós a Luciano. Quien escribe esto tenía 16 o 17 años de edad y admirábamos a Luciano, Miguel Enríquez, Bauchi, Víctor Toro y otros dirigentes miristas.
Esta foto es la clásica de aquellos tiempos, además dicen que Luciano tenía una corpulencia con la que no podían los "carabineros".
Luciano era inteligente y astuto, pero los compañeros del MIR lo recuerdan siempre, así como los del MAPU tiene su otro gran líder indiscutido, Rodrigo Ambrosio, muerto en un accidente automovilístico.
Estas trágicas muertas fueron entre 71 y 72 y luego vendría la represión durísima al MIR, con el sangriento golpe pinochetista.