Crisis en la Concertación: ¿Cuál fue la Coyuntura?
Son pocas las razones que mantienen "unida" a la Concertación. Dos son las más fundamentales: La Voluntad de permanecer en el poder y la carencia absoluta de proyecto de país que aqueja a la derecha. ¿Cuál será el destino de esta coalición?
Lo anunció a su modo Edgardo Boeninger y nadie le hizo realmente caso. Lo denunció en la forma de ideología de la corrupción el fundador del PPD Jorge Schaulsohn y lo echaron del PPD. Lo denunció a su modo Adolfo Zaldívar y lo expulsaron del PDC.
Ahora el guru concertacionista y lobbista eximio Enrique Correa lo puso en el tapete en el diario La Tercera de Santiago de este fin de semana, y casi nadie lo rescató del olvido mediático.
¿Coyuntura de crisis?
Asistimos a una coyuntura de crisis que bien puede encontrar sus raíces en el propio sistema político que da sustento a la Concertación, o a las condiciones en que se ha desarrollado el proceso político, o a los efectos acumulados del desgaste de más de una década y casi dos décadas de gestión contínua de gobierno dentro del aparato del Estado, o a un efecto de pantalla ocasionado por los abundantes medios de comunicación pertenecientes al establishment conservador de este país.
No se trata solo de un efecto mediático, sin embargo, porque quienes han tenido la mayor potencia crítica frente a la acumulación de factores de crisis han sido los propios líderes concertacionistas, actuales o anteriores, lo que indicaría que la coalición de gobierno posee todavía una capacidad de autocrítica, que ya se la quisiera tener la Alianza por Chile.
En toda crisis política hay que distinguir los factores principales y los factores secundarios, los que quieren ver crisis y los que no quieren ver la crisis, los que quieren que haya crisis y los que no quieren que haya crisis, los que ven la crisis antes que llegue y los que ven la crisis cuando el desastre ya está encima.
La Concertación como actor central de la transición
Algunos argumentarán con razón que la Concertación de Partidos por la Democracia ha sido la coalición partidaria más exitosa en gobernar el país la propia transición, y en eso lleva ya 18 años, sin haberla completado, al reves que las alianzas políticas de la historia republicana chilena, algunas de ellas de brevísima duración, dando al país la estabilidad y la gobernabilidad requerida.
Pero a tales conceptos, habría que agregarle que ha sido precisamente la estabilidad y gobernabilidad requerida para administrar un sistema socioeconómico neoliberal que ha funcionado casi intacto y que ha ahondado las diferencias y las desigualdades sociales, al costo de jibarizar al Estado y de reforzar el mercado, dejado al libre arbitrio de las arbitrarias leyes del libremercado.
¿Alguien habrá olvidado que la Concertación comenzó como una amplia coalición de 12 partidos y movimientos y que ahora le van quedando solo cuatro?
Cuando se siguen produciendo renuncias a uno de los partidos claves de la coalición, cuando la misma coalición pierde la mayoría que tenía en la Cámara de Diputados y en el Senado. Cuando desde el interior de sus propios partidos surge la idea de presentar candidatos en listas separadas en las elecciones de concejales de octubre próximo. Cuando temas o problemáticas que parecían unirlos en el pasado, terminan generando conflictos ideológicos y políticos algunos de ellos casi irrreductibles, como el problema del subcontrato en CODELCO, la cuestión de la píldora del día después, el acuerdo político entre la Alianza y el Gobierno por la Ley General de Educación, las resoluciones del Consejo de Equidad que no satisfacen a nadie.
Cuando los líderes concertacionistas se tratan entre ellos en público como si fueran el enemigo a abatir, no solo quiere decir que los mecanismos internos de resolución de diferencias no están funcionando adecuadamente en la coalición gobernante, sino que lisa y llanamente que las tendencias centrífugas o sea, las tendencias disolventes, parecen estar comenzando a predominar sobre las fuerzas centrípetas entre los cuatro partidos, que los había unido hasta ahora.
Lo que nos une, sigue siendo más fuerte que lo que los separa
Queda sin embargo, a no dudarlo, una poderosa fuerza cohesionadora al interior de la Concertación: la disposición y la voluntad de permanecer en el poder logrando el respaldo de amplios sectores de la ciudadanía, lo que llamaríamos la voluntad de poder, acaso la fuerza más poderosa y atrayente que mueve a la clase política, a los dirigentes partidarios y a las fuerzas políticas en su conjunto: la búsqueda del poder, para alcanzar el poder o para mantenerse en el poder.
Y la otra fuerza poderosa que mantiene a la Concertación en el poder, es la carencia casi absoluta de proyecto de país que aqueja a la derecha. Una derecha amorfa, con dos almas irreductibles, sin proyecto de país, sin modelo de pais alternativo que ofrecer a la ciudadanía, incapaz de construir una mayoría ciudadana suficiente, proyectiva y propositiva.
Una buena parte de la explicación de la continuidad de la Concertación, no obstante sus frecuentes crisis y sus renovados programas de Gobierno que proponen siempre casi lo mismo, está en la incurable pobreza de la derecha en cuanto a proponer al país un proyecto socio-económico distinto y mejor que el de la Concertación.
Algo así como decir que la Concertación está haciendo desde 1990 hasta hoy, en materia del modelo socio-económico, la tarea estratégica de la derecha: consolidar una estructura económica de mercado con vocación exportadora.
Las crisis de la Concertación pueden continuar…
Ahora el guru concertacionista y lobbista eximio Enrique Correa lo puso en el tapete en el diario La Tercera de Santiago de este fin de semana, y casi nadie lo rescató del olvido mediático.
¿Coyuntura de crisis?
Asistimos a una coyuntura de crisis que bien puede encontrar sus raíces en el propio sistema político que da sustento a la Concertación, o a las condiciones en que se ha desarrollado el proceso político, o a los efectos acumulados del desgaste de más de una década y casi dos décadas de gestión contínua de gobierno dentro del aparato del Estado, o a un efecto de pantalla ocasionado por los abundantes medios de comunicación pertenecientes al establishment conservador de este país.
No se trata solo de un efecto mediático, sin embargo, porque quienes han tenido la mayor potencia crítica frente a la acumulación de factores de crisis han sido los propios líderes concertacionistas, actuales o anteriores, lo que indicaría que la coalición de gobierno posee todavía una capacidad de autocrítica, que ya se la quisiera tener la Alianza por Chile.
En toda crisis política hay que distinguir los factores principales y los factores secundarios, los que quieren ver crisis y los que no quieren ver la crisis, los que quieren que haya crisis y los que no quieren que haya crisis, los que ven la crisis antes que llegue y los que ven la crisis cuando el desastre ya está encima.
La Concertación como actor central de la transición
Algunos argumentarán con razón que la Concertación de Partidos por la Democracia ha sido la coalición partidaria más exitosa en gobernar el país la propia transición, y en eso lleva ya 18 años, sin haberla completado, al reves que las alianzas políticas de la historia republicana chilena, algunas de ellas de brevísima duración, dando al país la estabilidad y la gobernabilidad requerida.
Pero a tales conceptos, habría que agregarle que ha sido precisamente la estabilidad y gobernabilidad requerida para administrar un sistema socioeconómico neoliberal que ha funcionado casi intacto y que ha ahondado las diferencias y las desigualdades sociales, al costo de jibarizar al Estado y de reforzar el mercado, dejado al libre arbitrio de las arbitrarias leyes del libremercado.
¿Alguien habrá olvidado que la Concertación comenzó como una amplia coalición de 12 partidos y movimientos y que ahora le van quedando solo cuatro?
Cuando se siguen produciendo renuncias a uno de los partidos claves de la coalición, cuando la misma coalición pierde la mayoría que tenía en la Cámara de Diputados y en el Senado. Cuando desde el interior de sus propios partidos surge la idea de presentar candidatos en listas separadas en las elecciones de concejales de octubre próximo. Cuando temas o problemáticas que parecían unirlos en el pasado, terminan generando conflictos ideológicos y políticos algunos de ellos casi irrreductibles, como el problema del subcontrato en CODELCO, la cuestión de la píldora del día después, el acuerdo político entre la Alianza y el Gobierno por la Ley General de Educación, las resoluciones del Consejo de Equidad que no satisfacen a nadie.
Cuando los líderes concertacionistas se tratan entre ellos en público como si fueran el enemigo a abatir, no solo quiere decir que los mecanismos internos de resolución de diferencias no están funcionando adecuadamente en la coalición gobernante, sino que lisa y llanamente que las tendencias centrífugas o sea, las tendencias disolventes, parecen estar comenzando a predominar sobre las fuerzas centrípetas entre los cuatro partidos, que los había unido hasta ahora.
Lo que nos une, sigue siendo más fuerte que lo que los separa
Queda sin embargo, a no dudarlo, una poderosa fuerza cohesionadora al interior de la Concertación: la disposición y la voluntad de permanecer en el poder logrando el respaldo de amplios sectores de la ciudadanía, lo que llamaríamos la voluntad de poder, acaso la fuerza más poderosa y atrayente que mueve a la clase política, a los dirigentes partidarios y a las fuerzas políticas en su conjunto: la búsqueda del poder, para alcanzar el poder o para mantenerse en el poder.
Y la otra fuerza poderosa que mantiene a la Concertación en el poder, es la carencia casi absoluta de proyecto de país que aqueja a la derecha. Una derecha amorfa, con dos almas irreductibles, sin proyecto de país, sin modelo de pais alternativo que ofrecer a la ciudadanía, incapaz de construir una mayoría ciudadana suficiente, proyectiva y propositiva.
Una buena parte de la explicación de la continuidad de la Concertación, no obstante sus frecuentes crisis y sus renovados programas de Gobierno que proponen siempre casi lo mismo, está en la incurable pobreza de la derecha en cuanto a proponer al país un proyecto socio-económico distinto y mejor que el de la Concertación.
Algo así como decir que la Concertación está haciendo desde 1990 hasta hoy, en materia del modelo socio-económico, la tarea estratégica de la derecha: consolidar una estructura económica de mercado con vocación exportadora.
Las crisis de la Concertación pueden continuar…
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Las dos listas en la
Las dos listas en la Concertación para las municipales son la mejor demostración que la insistencia en modificar el binominal es una majadería. A esto súmele Chile Primero etc. etc. etc.
Esto es como la silla musical y alguien se quedará fuera porque a la política se debe entrar por la puerta ancha y no por la ventana. Al que le venga el sayo que se lo ponga.
Es demasiado sabido que la
Es demasiado sabido que la política chilena esta en crisis con acento en la concertación. Pero creo que esto no es una noticia y lo catalogaría como una opinión, por tanto, Rancahuaso mantén un estilo de diario propiamente tal, toma un carácter mas informativo a la hora de elegir un titular. Cualquiera puede prender el televisor y ver como se pelean en la concertación, pero no podemos ver los acontecimientos que están ocurriendo en la región de O´Higgins.
Y con respecto a la opinión de Manuel, más de lo mismo, nada nuevo. Voy a tomar un ejemplo una opinión que se dijo en la web ADS sobre la politica chilena, cuando hay una manzana podrida en un canasto esta pudre a las demas, cuando se lleva 17 años en el canasto es obvia la descomposición natural del resto de las manzanas.
!! Chile... La alegria ya
!! Chile... La alegria ya Vie..e..ne...¡¡
Obviamente, que despuès de
Obviamente, que despuès de tantos años tiene que existir un desgaste y ademàs con lo mal que lo han hecho los dos últimos gobiernos de dicha coalición.
Si se verá claramente en la próxima elección municipal, pero yo anticipo que en las comunas importantes todos los alcaldes van a ser de derecha, donde está la plata que bien o mal manda en este mundo, y la concertación sacará alcaldes en las comunas marginales sin recursos donde votan todos los delincuentes y narcotraficantes (y lo digo con mucho respeto pero es verdad)
Yo anticipo que acá en la capital como derechista vamos a ganar en Santiago centro, las condes, providencia, ñuñoa, la forida, vitacura, macul y un monton de comunas populares también que actualmente están en manos de la derecha. la concertación puede sacar mas votos totales pero no sirven porque en importancia todas las comunas tienen alcalde de derecha. Claro la concertación gana en la Pintana, en Conchalí pero eso no influye mucho en la capital y en regiones es casi lo mismo, en el norte menos si porque ahí son casi todos comnistas.
lo que pasa es que estan
lo que pasa es que estan todos desesperados por comerse la torta, tanto los de izquierda como centro y derecha, ya se acostumbraron a no dejar ni siquiera las migajas a los ciudadanos comunes y corrientes, van a seguir gastando los dineros que no les corresponde en las campañas y no se preocupan ni siquiera de arreglar los pasajes y calles de las poblaciones porque creen que solo tienen derecho los mas adinerados y los otros somos ciudadanos de segunda clase
no existe crisis es verdad
no existe crisis es verdad si lo que vemos dia a dia son sueños lo que muestran los canales es mentira, estan desgastados y quieren otro gobierno quizas faltan mas errores que tener o hacerce los locos tienen a la clase media en la miseria asumiendo los costos de sus errores y no se cansan.
si las elecciones municipales me pregunto cuantos recuersos ocuparan ahora para financiar sus campañas asuman un fracaso o tambien el simce miente en su gestion o seguiran escudandose en argumentos arcaicos cuando no tienen argumentos
El poder corrompe: Se mal
El poder corrompe: Se mal acostumbraron.
La DC siempre ha sido de centro derecha aquí y en el resto del mundo.
Eso ha sido el Problema de la Concertación
No existe tal crisis, a la
No existe tal crisis, a la que usted hace alusión son sólo diferencias de opinión entre los partidos. La Concertación
va firme y se comprobará en las elecciones municipales.