ESCUCHE: Tori Amos
Una voz aguda pero tan potente que pareciera la mezcla perfecta de un agudo grave. La profundidad de los graves, el misterio de la oscuridad bajo un brillo, la hacen tan llamativa, diferente, interesante y misteriosa. Ella es Tori Amos.
La esencia rupturista y surreal se establece en la primigenia audición. Sus respiraciones nombradas y recurrentes, que se salen de la técnica del “deber”, muestran su arte. Y sin querer le dan la emoción necesaria para lo sublime.
Un primer disco en mis manos: “Boys for pele”(1996), tantas canciones y cada una tan distinta, cada vez encuentro una que me gusta más, tantos años recurriendo a este disco y es inagotable el placer de encontrar cosas nuevas, melodías superpuestas, instrumentos, y voces. Un disco bien contrario a lo establecido, principalmente contra un poder religioso patriarcal, pero metáforas que no la hacen ser políticas sino que existenciales, históricas. Sin embargo siempre hay una de gusto permanente, la del clavicordio, “Blood Roses”.
El piano es el fiel. Cuenta la historia que toca el piano desde bastante pequeña, 3 años. En Estados Unidos, hija del Reverendo Edison, se ganó una beca en el conocido Conservatorio Peabody a los 5 años. Perdiendo su beca, luego de los 11, por sus melodías rupturistas, además del poco uso de partituras. A los 21 sigue tocando el piano en bares y vive la primera de las experiencias más traumáticas, un intento de violación y más tarde la pérdida de un hijo.
“Little Earthquakes” (1992), muestra su lado sarcástico, profundo y pasional con temas desde “Leather” a “Me And A Gun” y temas como “Precious Things” que producen un sentirse adentro del mar; el piano es el elemento central que la ubica en un escenario superior y la eleva. No puedo dejar de mencionar el tema “The Waitress” del álbum “Under the Pink” (1994), que es la ira expresada en términos cotidianos, siendo tan cercana a la ira real, como la que a veces sentimos. La voz de su disco es toda una inspiración de potencia, la imagen que produce el conjunto de temas del álbum, es como una Tori respirando tan fuertemente para poder expresarse con su piano y su voz, superando la lírica y las limitaciones cognitivas, emoción y desborde en cada tema.
“From the choirgirl hotel” (1998) es el lado, se podría decir más electrónico, ya que hay una mayor utilización de bases, en algunas todavía hay piano “Play Boy Mommy”, “Nothern Lad”, el sonido a veces es acuático y se supone se relaciona con la pérdida de su hijo.
Sus últimos discos han sido más de una honda clásica, no tan potentes como los anteriores. Partiendo por el álbum “Strange a Little Girls” (2001) de covers. “Sacrlets Walk” para mí uno de los más sin gracia, plano y similar. Sin embargo, en “The Beekeeper” (2005) se observa un brote, pero distinto a la explosión anterior, es una mezcla rara, entre una Tori con Banda, con coros, con otros sonidos, con un carácter de resignación, pero con unas especies psicodélicas, como “Witness”, otras intensas como “Original Sensuality”.
Su última producción titulada “American Doll Pose” (2007), es un disco que muestra varias identidades femeninas, que amerita ser por lo menos escuchado y saber de qué se trata esto nuevo.
Muhammad my friend:
Blood Roses:
The Waitress:
Caught a lite sneeze:
Esta semana en La Pollera:
-GRANDES PERSONAJES: Phil Spector.
-CRÍTICA EXISTENCIAL: Enchulamiento varonil
-LA RUTA DEL ROCK: ¿Popop o Rorock? En fin: Teleradio Donoso
-Los 90 de Violeta, no tuvieron mucho de felices
-HOLLYWEED: Festival de cine sicoactivo
-COUCH SURFING: Deslindándose por los sofás del mundo




Bien por Constaza ,que nos
Bien por Constaza ,que nos mostró una musica que no se toca en todas partes y que no siempre se entiende cuando pasa por los oidos de este mundo ,sin duda el piano y la lìrica de sus canciones deja una emoción que desborda como dice constanza en algún pasaje de su trabajo
Gracias
Pedro Cabrera